martes, 13 de octubre de 2009

Un premio Nobel de Literatura para una mujer que vivió y escribió sobre la dictadura comunista

La academia sueca falló en la poeta y novelista Herta Müller como merecedora del Nobel de Literatura 2009. Dejó atrás a Milan Kundera, Philip Roth, Per Olof Enquist –favorito– y a Mario Vargas Llosa. A 70 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial y 20 de la caída del muro de Berlín, la concesión del premio a esta escritora es muy sugerente.

Su vida

Nacida en Rumania (Nytzkydorf, Banat, 1953), aunque de ascendencia suaba, Müller perteneció a la pequeña comunidad alemana residente en aquel país. Tras estudiar filología germánica y rumana en la universidad del oeste, en Timisoara (1973-1976), trabajó como traductora ya bajo el régimen comunista de Nicolae Ceausescu (1918-1989), presidente de Rumania de 1967 a 1989.

Müller entró en conflicto con la dictadura de Ceausescu al negarse a colaborar con el servicio secreto. Ya desde su juventud, Herta se había vinculado a una asociación de jóvenes contraria a la dictadura. Cuando en 1978 terminó su célebre libro En tierras bajas (Niederungen), el texto permaneció en censura y vio la luz en su país natal, con recortes, en 1982. No obstante, en 1984 fue publicado íntegramente en Alemania. El hecho supuso en Rumania un veto para publicar, en tanto que en Alemania le mereció un reconocimiento, el Aspekte, al mejor debut literario del año y el primero de tantos otros que vinieron luego. Tres años después, en 1987, Herta y su marido, el novelista Richard Wagner, abandonaron Rumanía y se establecieron en Berlín.

Su obra

Ya en Alemania Herta Müller prosiguió su labor literaria. Ahí fueron gestadas y ahí vieron la luz novelas como Der fuchs schon der Jäger (La piel del zorro, 1992), Hertzier (La bestia del corazón, 1994), Ei land de Green (1996), Heute wär nich ir mir lieber nicht (1997), Der Mensch iste in groses Fasan auf der welt (El hombre es un gran faisán del mundo, 1986) y Atemschaukel (2009), entre más de 20 títulos más.

En español están editadas En tierras bajas, El hombres es un gran faisán del mundo, La bestia del corazón y La piel del zorro, si bien hay libros traducidos a más de 20 idiomas.

Los críticos internacionales han visto en la obra más conocida de Müller, En tierras bajas, similitudes con la del mejicano Juan Rulfo, Pedro Páramo.

A través de quince relatos que, como Rulfo, usan de fondo el mundo rural, la escritora recorre poéticamente, a través de los ojos de una niña, a las familias, los juegos, los animales, las costumbres, etc.; además de centrarse también en las problemáticas de un pueblo rumano venido a menos en lo moral, religioso y económico.

En un momento de la obra escribe la autora: “No soportamos a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los otros tampoco nos soportan”. Unas líneas que traen a la mente aquellas del capítulo de Comala de Juan Rulfo, en Pedro Páramo: “Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Este es uno de esos pueblos, Susana”.

Pero en la literatura de Herta Müller predomina, sobre todo, el tema de la opresión bajo el régimen comunista y el desamparo de las minorías alemanas en los países de Europa del este. De ahí precisamente que sea, al menos coincidente, el aniversario número veinte de la caída del muro de Berlín, símbolo de la opresión comunista en la que vivió la autora mientras estuvo en Rumania, y el del inicio de la Segunda Guerra Mundial, con el fallo a su favor.

Ciertamente no es todo. Además de las vivencias personales como escritora en Rumania, Herta guarda en sus recuerdos la pertenencia de su padre a la SS Waffen y los cinco años que su madre pasó en un campo de concentración en Ucrania; la escritora busca profundizar en su obra en los sentimientos de los alemanes que padecieron el nazismo al oponerse a él y que sufrieron luego la post guerra y el comunismo de una manera particular por el simple hecho de ser alemanes y de asociar su origen al nazismo.

El historiador Peter Euglund, secretario de la Academia Sueca, declaró que la determinación del jurado por Herta Müller fue por “dibujar los paisajes del desamparo con la concentración de la poesía y la objetividad de la prosa”.

Müller es la primera rumana que recibe el premio Nobel de literatura y, al ser también alemana, es el noveno premio que recibe Alemania. También se suma al selecto grupo de escritoras que han recibo este galardón (12 con ella), la sexta en las últimas dos décadas.