martes, 8 de diciembre de 2009

La fe en el cine: un fenómeno que mueve taquillas

Posiblemente el primer prejuicio sobre el cine religioso es pensar que “no vende” porque “no llama la atención”. En los tiempos que corren el prejuicio podría parecer del todo atinado. Paradójicamente, la realidad va por otro lado.

Cada vez es más frecuente encontrarse con películas con un explícito tratamiento religioso de la realidad humana en sus diferentes etapas y facetas. Y además, con éxito.

Echando la mirada atrás, quizá las películas con temática religiosa más exitosas fueron Ben-Hur (Metro-Goldwyn-Mayer, 1959) y Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956). Pero con películas como La Pasión de Cristo (Icon, 2004) se abrió una nueva era para la filmografía religiosa en general y para la cristiana en particular.

Los festivales de cine religioso se comienzan a multiplicar, las productoras cristianas crecen, los guiones confesionales se multiplican, los actores, directores y productores hablan abiertamente de su fe, y todo esto nos deja ver no sólo la vitalidad de este género cinematográfico concreto sino también la sed del público hacia producciones que nutran esa dimensión de su vida humana –la espiritual– con buenos contenidos.

Algunos festivales de cine exitosos y empresas a la alza

Algunos festivales internacionales de cine (certámenes, simposios, muestras, congresos, etc.) comienzan a consolidarse como referentes en la cinematografía religiosa a nivel internacional.

Es el caso de, por ejemplo, el simposio internacional Filmar lo inefable (http://www.filmarloinefable.org/, Guadalajara, México), el certamen cinematográfico dedicado al diálogo interreligioso Religion Today Film Festival (http://www.religionfilm.com/, Italia), la Muestra Internacional de Cine Familia (España), el Young Values Film Festival que promueve a jóvenes que pretenden desarrollar su actividad en el mundo del cine, La Semana de Cine Espiritual de Barcelona (Barcelona), el Festival Internacional de Cine Juan Pablo II (http://www.jp2filmfestival.com/), o, por último, el potente Festival de Cine de San Antonio (http://www.independentchristianfilms.com/, Texas, E.U.A.) del emprendedor Doug Phillips que, de hecho, está dotado con un premio que supera al de los festivales de Cannes y Sundance: 101.000 dólares.





Fue precisamente Doug Phillips el que afirmó: “Veremos productoras dispuestas a financiar con 200 millones de dólares películas hechas por cristianos, tendremos nuestros propios Steven Spielbergs, tendremos nuestros propios cineastas que contarán grandes historias, producirán películas enormes, pero lo harán con una visión cristiana, y sin avergonzarse de ello” (cf. “Nuestros propios Spielbergs”: ¿una industria cristiana de cine fuera de Hollywood?, ForumLibertas.com, 10.03.2009). Y agregó: “En vez de quejarnos de la violencia y el sexo y de que Hollywood no nos escucha, vamos a hacer nuestras propias películas”.



Para Steve Morales, del Fondo Family Media de Franklin Spring, hay hambre de Dios y a través del cine se puede saciar también.

Todo eso lo saben los grupos de personas con fe y también los que hacen negocio con la fe, pero al menos redunda a favor de los creyentes.

En 2006 inició la andadura de FoxFaith, la división cristiana del gigante multimedios FOX Entertainment. Después de constatar la buena acogida hacia las películas de fe y valores, FoxFaith se estrenó con “Love’s Abiding Joy”, un western sobre la defensa de la fe, escrita y dirigida por Michael Landon Jr., hijo del protagonista de “La Casa de la Pradera”. Ni el presupuesto (2 millones) ni la distribución de esta primera cinta fueron altos; y es que FOX busca mantener la fidelidad a un público dispuesto a gastar su dinero en productos que refuercen sus creencias.

“Hay un sector del mercado hambriento por este tipo de contenidos”, reconoció Simon Swart, director general de FOX Entertainment, y es verdad: “El Señor de los anillos” y “Las crónicas de Narnia” son un buen ejemplo de que, a pesar de las conquistas en modernidad, ciencia y tecnología, la mayoría del público conserva arraigada esa necesidad por ser salvados que, en definitiva, remite al ámbito de la fe.

Ciertamente también ha habido otros festivales afines de impacto, aunque no confesionales, o al menos no confesionales cristianos. Por ejemplo el Fiuggi Family Festival (Italia 2008) organizado por la RAI, Time Warner y Nickelodeon, para reflexionar sobre el contenido y calidad de los programas y películas para niños, especialmente ahondando en cómo la teoría del género representa una amenaza para la institución familiar.



También es el caso del cada vez más importante Festival de Cine Musulmán (Kazán, Rusia), un festival de cine interreligioso donde se premia películas donde la violencia y el sexo no tienen cabida.

Dice mucho que filmes donde no se lucra con lo erótico o lo sexual tengan suceso.

Una periodista española, no precisamente creyente, criticó nada menos que desde las páginas del diario afín al socialismo español, El País, esa banalización de la sexualidad: “Hace años pensaba que la incontenible tendencia de los directores a poner a las mujeres a cuatro patas o de rodillas en las escenas sexuales estaba motivada en gran parte por una especie de trauma sexual, el lastre de la represión franquista, pero ahora mi teoría se ha hecho pedazos viendo cómo hay una especie de rijosismo juvenil heredado en una generación que ha crecido con la misma libertad sexual que pueda tener un noruego y para la que Franco es un personaje histórico” (cf. Elvira Lindo, El País, 06.09.2009. El artículo se puede leer completo aquí).

Y, por último, The Doorpost Film Project, un concurso abierto que busca sacar a la luz la verdad del hombre y abrir la puerta a trabajos cinematográficos que no sólo entretengan, sino que también provoquen un impacto en la vida de los espectadores.
Films de éxito en los últimos años

Además de películas como La Pasión, El señor de los anillos o Las crónicas de Narnia, hay otras producciones de éxito nada desdeñable.



Ciertamente las películas de cariz cristiano se han impuesto a las abiertamente beligerantes contra la Iglesia católica en particular y contra el cristianismo en general. Es el caso, por ejemplo, de Las crónicas de Narnia y La brújula dorada. La primera del ex ateo converso al cristianismo, C.S. Lewis, y la segunda del ateo anticlerical militante y enemigo de las novelas de Lewis, Phillip Pullman.



En ambas películas había una historia de fantasía, niños y los autores de las historias son británicos. Pero tal parece que al público no le gusta la fantasía atea: en Estados Unidos, La brújula dorada recaudó 25,8 millones de dólares mientras que Narnia, sólo en su estreno, recaudó más de 65 millones. Y el número de salas donde se estrenó La brújula dorada estaba apenas 100 abajo que en las que se estrenó, comparativamente, Narnia, es decir: 3500.

El largometraje El gran silencio (2008), del realizador alemán Philip Gröning, es un video-documental que se centra en la vida de silencio y oración de los monjes cartujos. Fue un éxito de taquilla en las principales salas de cine de media Europa y también en países sudamericanos como Chile o Argentina. El gran silencio ganó, incluso, el premio al mejor documental en los Premios del Cine Europeo de 2006.



Otras producciones con buena acogida han sido: Cascia, una superproducción épica de la Europa de inicios del siglo XIV-XV, a partir de la historia de santa Rita de Cascia (1381-1457).



Años atrás, en 2006, salió la película The Nativity Story (en español "Natividad, la historia" o "El Nacimiento"), producida por New Line Cinema, uno de los estudios más conocidos de Hollywood. «El Nacimiento» presenta el año en la vida de María que culmina con el nacimiento de Jesús, la visita de los pastores y magos al establo, la brutal masacre de inocentes de Herodes y la huida de José y María con el Niño a Egipto.



También en 2006 se estrenó "Guadalupe", una película que recuerda la actualidad del mensaje de amor y esperanza de la Virgen Patrona de América. La película está ambientada en la época actual y presenta la historia de los hermanos José María y Mercedes, dos científicos que han dedicado su vida a la arqueología y la historia y deciden investigar el caso de la Virgen de Guadalupe. Motivados por su curiosidad científica y por la dura situación que atraviesan, los protagonistas descubrirán algo inesperado que cambiará sus existencias de manera radical.

La intención del director ecuatoriano Santiago Parra ha sido captar toda la riqueza del fervor guadalupano de México por un cineasta que viene de fuera y que es capaz de ver a fondo lo que muchos mexicanos no ven.

No es todo: Fireproof (A prueba de fuego) mostró que el cine de valores y contenido cristiano tiene ganado su lugar en el cine. Sin “grandes” actores y un presupuesto de apenas medio millón de dólares, Fireproof logró superar en taquilla a otras grandes producciones en octubre de 2008. La película narra la historia de un bombero cuyo matrimonio se va a pique. Los padres del bombero lo saben y le recomiendan leer un libro que desarrolla, en cuarenta días, un método “salva matrimonios” basado en el apoyo primordial de la Biblia.



¿Cómo hallar ese cine religioso si no siempre es exhibido?

Muchas personas desearían que esas y tantas otras producciones de corte religioso llegaran a las salas de cine de sus ciudades pero, por diversos factores, no siempre es posible. Sin embargo, las más de las veces ni siquiera se conocen y no precisamente porque no valga la pena darlas a conocer. ¿Qué hacer?

Hay portales especializados en estas temáticas y en hacer recomendaciones, inclusive de películas de corte no religioso pero que contribuyen para ayudarnos a discernir qué conviene ver.

Es el caso de Cinema Net, una asociación dedicada a la promoción de los valores familiares y educativos en el cine, desde la óptica del humanismo cristiano. También son valiosas los análisis de ACE PRENSA cine, AnálisisDigital, Encuentra, Almudi, Hispanidad.com o las secciones dedicadas al análisis y recomendación de películas de Conferencias Episcopales como la española o la de obispos católicos de Estados Unidos que, por cierto, es una de las mejores, aunque está en inglés.

O luego también se pueden encontrar recomendaciones como las que hacen algunas oficinas de comunicación de Conferencias Episcopales, arquidiócesis, diócesis u organizaciones. Dos ejemplos: