sábado, 13 de marzo de 2010

Cómo vivir una semana auténticamente Santa entre jóvenes, familias, médicos y músicos

Sus orígenes se remontan a 1986 cuando se adelantaron a una secta que buscaba ganarse adeptos en un pueblo totalmente católico del suroeste mexicano. Con el buen sabor que sólo deja lo que se hace por los demás, los años siguientes, durante la Semana Santa, continuaron realizando misiones de evangelización en numerosos pueblos de México.



Las experiencias acumuladas, los deseos de crecer y expandirse a otros lugares y personas, precisaron la elaboración de normas y una metodología propia. Fue así como en 1993 nació “Juventud Misionera”.

Para 1994, mil quinientos jóvenes participaron en lo que a partir de entonces comenzó a llamarse “megamisión”. Pero se plantó una semilla más: en ese mismo año no sólo participaron jóvenes sino también 36 familias. Hoy se llaman “Familia Misionera” y suman miles de ellas. Pero la creatividad divina secundada por la buena disposición humana aún tenía más que dar.



En 1996 un grupo de médicos de Estados Unidos y México realizaron unas misiones del todo novedosas: las “Misiones Médicas”. ¿La novedad? No únicamente llevar el alivio espiritual sino también el corporal a través una esmerada atención especializada gratuita.

La música también es un medio para evangelizar, por eso el año 2007 se lanzaron las misiones musicales, mejor conocidas como M2C (Music to Change). Y es que si la música también puede hacer llegar un mensaje, ¿por qué no valerse de ella para comunicar el Mensaje más importante: Cristo?



Este año cumplen 17 de existencia. Al día de hoy el campo de acción de Familia y Juventud Misionera y de las Misiones Médicas se extiende a más de 30 países. ¿Cuáles? Estados Unidos, El Salvador, Venezuela, Chile, Colombia, Brasil, Argentina, Cuba, Costa de Marfil, Polonia, Nueva Zelanda, Australia, Rumania, Hungría, Filipinas, Canadá, Belice, Italia, Francia, España, México, Irlanda, Alemania, Bosnia, Islas Bahamas, Líbano, Inglaterra, Austria, Bélgica, Lituania…

¿Y los frutos? Hablan por sí mismos: 20,000 localidades visitadas, 7 millones de hogares donde han predicado el Evangelio, 47 mil catequistas capacitados, 750 misioneros autóctonos de comunidades indígenas, 42,437 consultas médicas, casi 900 intervenciones quirúrgicas gratuitas, 151,930 jóvenes involucrados y 14,350 familias en misiones de Evangelización.

¿Cuándo tienen sus misiones? Prácticamente todo el año, pero su momento más fuerte, el que tienen a bien llamar “Megamisión”, es en Semana Santa.

¿Por qué lo hacen? Quizá es más correcto preguntarse por Quién lo hacen, por Cristo. Tienen clara en la mente y en el corazón aquellas palabras dichas con tanto amor por Jesús: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” (cf. Mc 16, 15). Y como el amor mueve a amar ahí van; como el amor mueve a darse, se entregan; como el amor mueve a no quedarse indiferentes, actúan; como el amor mueve a ser auténticos, obran como discípulos de Cristo obedeciendo.



Juan Pablo II, y ahora también Benedicto XVI, impulsó la tarea de la Nueva Evangelización. Muchos no han dejado caer en saco roto la invitación y aquí está un ejemplo. Pero lo mejor es que nosotros también podemos ser parte de estas Megamisiones. Aún se está a tiempo de cambiar y de hacer historia, de encender más esperanza y vivir una semana realmente santa.

Más información en www.demisiones.com.