jueves, 11 de marzo de 2010

El hermano del Papa y la desinformación culpable de la prensa

Cuando se va a publicar una información cuya autenticidad es dudosa, hay que tener la suficiente fuerza de voluntad como para no aventurarse a decir mentiras -en el afán de ganar titulares- o al menos tratar de investigar concienzudamente la situación para reflejar lo mejor posible los hechos. Lo primero es un acto virtuoso y lo segundo implica no poco trabajo (vaya si lo sé). Pero justamente así es como los actos se convierten en hábitos buenos que, a la larga, reditúan en buen periodismo.

Lamentablemente el periodismo serio escacea y muchos prefieren "ganar" titulares, incluso a costa de tener que inventar las noticias. En las últimas semanas se ha querido involucrar al hermano del Papa en escándalos sobradamente conocidos. Veamos el siguiente video y luego haré otra anotación:



Sobre este tema, leí recientemente dos artículos del profr. Diego Contreas en su blog La Iglesia en la prensa. Los reproduzco porque complementan este post:
"Esta sí que es crisis: el espectáculo de titulares de prensa en los que se afirma que al hermano del Papa le “salpica” o le “toca” el escándalo de los abusos sexuales en Ratisbona. Una de dos: o aquí hay mucha mala uva (gente que lo que quiere es implicar al Papa a toda costa) o aquí hay mucho aficionado metido a periodista, gente que no sabe leer ni documentarse, personas para las que “Gran Hermano” es un modelo de actividad periodística.


Los hechos son estos: la diócesis de Ratisbona ha divulgado un caso de abuso ocurrido en 1958, un presunto caso que habría sucedido al inicio de los sesenta y un tercer caso (todavía incierto), que se supone que es de 1969. Los tres se refieren de algún modo al coro de los “Domspatzen”.
Se trata de crímenes, o presuntos crímenes, ocurridos en la residencia donde se alojaban y estudiaban los chicos. Una institución que contaba con su propia dirección, independiente de la dirección musical. El hermano del Papa, mons. Georg Ratzinger, fue director musical del coro (externo a la residencia) en el periodo 1964-1993. Es decir, no solo estaba lejano físicamente del lugar de los hechos, o presuntos hechos, sino que estos ocurrieron en un periodo en el que él no era ni tan siquiera director. (El dato claro del tercer caso es que ocurrió diez años después de que el presunto culpable abandonara su relación con el coro).

Esa es la información disponible, sobre la que se ha construido -en titulares de primera página- la insinuación de que el hermano del Papa estaba implicado. Por fortuna, hay periodistas que se han documentado y han descrito cómo están las cosas verdaderamente. No era muy difícil, la verdad, pero lo han hecho. Otros han preferido seguir cavando la fosa de un periodismo que tal vez les interesa poco: temo que lo que les importa es vivir al día y poder comer".

Después de leer esto uno se pregunta: ¿algún periodista ha tenido la molestia de informarse sobre el caso o se ha limitado a decir lo que todos los demás medios dicen". Porque si algo ha quedado clado (y basta tomar cualquier periódico) es que si don Georg no fuera hermano de Benedicto XVI, esto no habría pasado. Todo sea por vender periódicos y armar morbo. Sucedió como con el "desprestigio" de la causa de beatización de Juan Pablo II que recientemente se ha manipulado. La realidad es ésta (y se las pongo en video para que la disfruten mejor):