lunes, 15 de marzo de 2010

La postura contrastante de tres países de mayoría católica respecto al aborto

A finales del mes de enero de 2010, el grupo demoscópico brasileño Sensus realizó una encuesta sobre la aceptación civil del aborto y la pena de muerte en Brasil. Los resultados reflejaron que el 73,5% de la población se oponía a la legalización del aborto y el 55,2% a la pena de muerte. Brasil es actualmente el país con el mayor número de católicos en el mundo.

Meses atrás, en mayo de 2009, el grupo demoscópico americano Gallup dio a conocer los resultados sobre la postura de los ciudadanos estadounidenses respecto al aborto: por primera vez desde 1995, los pro vida o contrarios al aborto eran mayoría en la Unión Americana (51% pro vida contra el 42% que es pro aborto).

Un artículo de ACE PRENSA sobre los resultados de Gallup (cf. 18.05.2009) resaltaba que “El cambio a favor de la postura pro vida se atribuye sobre todo a que entre los seguidores del Partido Republicano los pro vida han aumentado un 10% respecto al año pasado (del 60 al 70 por ciento), mientras que entre los demócratas no se ha advertido ningún cambio”.

Un par de meses más tarde, a mediados de julio de 2009, los Caballeros de Colón y el Marist Institute Opinion dieron a conocer los datos contundentes de otra encuesta en la que más del 80% de los estadounidenses se mostraba partidario de poner restricciones al aborto y de proteger el derecho a la objeción de conciencia por parte de los agentes sanitarios. Estos resultados venían a confirmar los arrojados por Gallup, semanas atrás. Estados Unidos es, junto a Filipinas, el tercer país con mayor número de católicos en el mundo.

La situación de dos países con un número significativo de católicos como Brasil y Estados Unidos contrastan con el segundo país que más católicos posee, México, y los datos más recientes sobre la postura de sus ciudadanos respecto al tema del aborto.

Según el informe El aborto en la opinión pública, del grupo demoscópico mexicano Consulta Mitofski, el 49% de los mexicanos están a favor del aborto y el 45% se opone.

Los grupo de edades discrepan: así, el de 18 a 29 está de acuerdo con el aborto en un 53.6% (mientras que se opone en un 40,9%); el de 30 a 49 acepta el aborto en un 51% (son contrarios en un 44,3%); y el de 50 años está de acuerdo apenas un 37,2 (se opone el 54,4%).

Por regiones, sólo el centro de México presenta una marcada tendencia a aceptar el aborto (62.6% contra el 29% que se opone); las otras tres zonas (norte, Bajío y sureste) son contrarias al aborto (por 48,7%, 59,7% y 53,9%, respectivamente, frente a porcentajes de 43,8%, 37,1% y 42,8%).

A la pregunta “Con base en lo que usted piensa ¿debe ser un delito o no deber un delito el aborto?”, el 45,7% opina que no debe ser un delito y el 41,1% piensa que sí debe serlo. Estos resultados discrepan de los obtenidos en abril de 2007 cuando, formulando la misma pregunta, apenas el 19,7% decía que el aborto no debía ser un delito y el 73,9% opinaba que sí.

En Estados Unidos y Brasil los movimientos ciudadanos han estado apoyados por las Conferencias Episcopales Católicas y han logrado crear sinergias con creyentes de otras confesiones que también defienden del derecho a la vida del concebido. España, un país de más de 40 millones de habitantes, la mayoría católico, ha mostrado recientemente con masivas manifestaciones el rechazo popular a leyes impuestas desde el gobierno para ampliar los motivos para abortar. El despertar ciudadanos y las iniciativas nacidas desde el ámbito civil, si bien respaldadas por el episcopado, han sido clave en el revés al sí por la vida.