viernes, 28 de mayo de 2010

La privacidad en Facebook no es sólo problema de Mark Zuckerber



Cuando nació Facebook en 2005, bien pronto se colocó en el gusto de millones de usuarios dispuestos a ofrecer e intercambiar información sobre la propia vida a sus amigos y conocidos.

Pero la apuesta bien pronto sugirió dilemas sobre la conveniencia de que ese material estuviera también disponible para “los amigos de los amigos” y terminara en manos equivocadas.

La inquietud se agravó todavía más en virtud de que esa información personal supuestamente protegida quedó al descubierto en buscadores comerciales como Google. Periódicos como The Wall Street Journal revelaron también que la famosa red social fundada por el joven estudiante de psicología de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerber, estaba sublicenciando los datos de sus usuarios a terceros, concretamente a anunciantes.

En diciembre de 2009 Facebook emprendió algunas modificaciones de cara a garantizar la privacidad de los datos de sus usuarios, quienes podrían elegir libremente con quién compartir información. De ahí nacieron las 50 diferentes configuraciones y las 170 opciones para decidir con quién y cómo compartirla, con la confusión que eso implicó.

En abril de 2010, una aplicación de la red social invitaba a compartir los gustos de los usuarios en páginas públicas. De hecho se ejecutó, a pesar de que la persona no hubiera aceptado. Fue entonces cuando algunos gobiernos y asociaciones de usuarios de internet alzaron la voz.

A mediados de mayo de 2010, Facebook anunció la reconsideración de las políticas de privacidad y el 25 de mayo del mismo año se hacían oficiales cuáles serían esas políticas (se hicieron públicas en el blog oficial de Facebook).

¿Cuáles son los cambios? Tres esencialmente: “Un mando único para el contenido, controles más potentes para tu información básica y un control fácil para apagar todas las aplicaciones”.

Quizá quedaban mejor explicados y analizados en el blog Contando Estrellas:

Los cambios más escandalosos han sido los relativos a la sección “Amigos, etiquetas y conexiones” dentro de la Configuración de Privacidad”.

Estos últimos días Facebook ha obligado a cambiar el viejo modelo de relación de gustos personales a los que aún nos resistíamos a adoptar el nuevo. Los cambios me han animado a revisar qué información ha hecho pública Facebook de mi perfil sin previo aviso. Mi sorpresa ha sido encontrarme con que Facebook ha abierto a todo el mundo los datos sobre ciudad de origen y residencia, formación y empleo, actividades, intereses y gustos. Millones de personas que habían decidido mantener cierto grado de privacidad sobre una parte o la totalidad de esos datos los tienen ahora expuestos al público sin saberlo”.

Os aconsejo a todos revisar la configuración de privacidad de vuestras cuentas en Facebook, es muy posible que os llevéis más de una sorpresa. Os recuerdo, además, que desde el cambio de privacidad implementado en diciembre, Facebook publica la foto de perfil de sus usuarios aunque antes de ese cambio éstos hubiesen indicado que deseaban mantenerla en privado. Personalmente me quedo perplejo ante la tremenda ligereza que demuestra Facebook en lo relativo a la intimidad de sus usuarios y a la libertad de éstos para decidir qué relaciones quieren establecer en esa red. El pasado sábado Zuckerberg aseguraba que “los usuarios de Facebook no quieren una privacidad absoluta”, una declaración sorprendente teniendo en cuenta que esa red social ya tiene unos 400 millones de usuarios. ¿Ha hecho Zuckerberg una encuesta global entre todos ellos o ha decidido erigirse por su cuenta y riesgo en nuestro portavoz sin habernos consultado antes qué es lo que queremos?”.


Es evidente que Facebook no es una obra de caridad católica o una Organización No Gubernamental de carácter filantrópico. Precisa de ganancias para seguir funcionando y las ganancias dependen, en buena medida, de los datos que los usuarios libremente cargan.

El problema de la privacidad, que ya ha tenido tristes consecuencias, incluso se ha cobrado vidas por concepto de secuestros, o robos de contraseñas –por ejemplo–, es una responsabilidad compartida entre la organización que da el servicio y el usuario que sabe a qué se compromete y qué carga en la red.

Después de todo, nadie obliga a que alguien suba determinada información y las políticas de privacidad son visibles y a ellas se compromete sin coerción quien usa el servicio cuando acepta las condiciones de uso.

Y todo lo anterior, en cuanto responsabilidad compartida, invita precisamente a un uso maduro de esos medios.

Fijándonos concretamente en el tema de la privacidad, a continuación cinco consejos prácticos que pueden ayudar a protegerse:

1. Autogobierno. Nosotros somos quienes controlamos el propio perfil, no el perfil quien nos controla a nosotros. El deseo de ser conocido no puede estar por encima de nuestra propia seguridad.

2. Respetar a los otros. Regla de oro: no hacer al otro lo que no me gustaría que me hicieran a mí.

3. Cambiar los datos de acceso. Si uso varias redes sociales, que no sea la misma clave que la del mail, que la de la tarjeta de crédito, el seguro médico, etc. Siempre una diferente. Así si roban una clave, robarán sólo esa clave.

4. Estar informados. Leer las letras pequeñas, saber a qué nos comprometemos, en dónde puede terminar nuestra información. No podemos quejarnos de lo que se nos avisó antes. Como dice el refrán: sobre aviso, no hay engaño.

5. Fijarse en los niveles de privacidad. Conocerlos y aplicarlos. Tener presente que la “amistad” en facebook no tiene el mismo sentido que en la vida real. Sólo se debería aceptar como “amigos” a quienes lo son de verdad, a personas que se conoce en la vida real.

Como queda dicho, el problema de la privacidad no es sólo un problema de Facebook.


Cómo configurar la privacidad en Facebook. Aquí algunos ejemplos prácticos: