martes, 15 de junio de 2010

La vida ante tus ojos: una película pro vida que vale la pena

Hace unos días se podía leer en ReligionenLibertad.com un artículo sobre una película pro vida de la famosa actriz estadounidense Uma Thurman.

La vida ante tus ojos (The life before her eyes) es de abril de 2008, aunque pasó casi desapercibida debido a su línea pro vida. Curioso que esta misma actriz haya apoyado manifestaciones pro abortistas cuatro años antes de grabar este filme.

ForumLibertas.com publicaba una interesante reseña sobre La vida ante tus ojos. La reproduzco a continuación con un corto (tráiler) que sólo he logrado colocar en lengua inglesa. Para ver el tráiler en español hay que entrar en YouTube y poner en el buscador el nombre de la película más "Uma Thurman".

El próximo día 21 de agosto llegará a nuestras pantallas (se refiere a España) un thriller protagonizado por Uma Thurman y Evan Rachel Wood de título La vida ante sus ojos (The Life Before Her Eyes), dirigida por Vadim Perelman (realizador de Casa de arena y niebla) y con guión basado en la novela homónima de Laura Kasischke. Es una película que nos llega con 2 años de retraso y que buscará su hueco en la cartelera veraniega.

La adolescencia es el momento de la vida en que los caminos se bifurcan y en que determinadas elecciones pueden condicionar el resto de la existencia. La película parte de la amistad entre dos chicas que representan dos modelos opuestos: Maureen es seria, inocente católica y conservadora; Diana rebelde y liberal y burlona con la religión.

Diana le dice a su amiga Maureen en una escena del film: “¿cuándo terminará esto?, ¿cuándo comenzaremos a vivir?”. La pregunta adquiere una importancia insospechada cuando, encerradas en el baño del colegio antes de una clase, las dos amigas escuchan el ruido de personas que corren, gritos de desesperación y ráfagas de ametralladora. Michael Patrick, otro compañero del que todos se burlan en el instituto, irrumpe armado en el baño después de matar a una quincena de compañeros (en clara referencia a lo sucedido en la escuela de Columbine). Pero Michael sólo le disparará a una, la cuestión es saber a cuál de ellas. Con gran muestra de cinismo les hace escoger a ellas quién merece continuar con vida.

¿Se puede sobrevivir a una tragedia como esa y ser la misma persona? ¿Qué cambios puede producir una experiencia así en una adolescente que apenas estaba definiendo su personalidad? La otra Diana que vemos en la película, la que tiene quince años más y que encarna Uma Thurman, es muy distinta.

Ahora lleva una vida perfecta: tiene un hogar estable, un marido que la quiere y una respetable carrera de profesora de historia del arte. El recuerdo de las personalidades contradictorias que tenía ella y su amiga en el instituto atormenta a la Diana adulta, sobre todo a medida que se acerca el decimoquinto aniversario del tiroteo.

El papel de la consciencia

Marcada por los terribles sucesos de ese día, Diana ve como su vida actual se desmorona: su marido pasa cada vez menos tiempo en casa, su hija empieza a faltar a clase y ella comienza a perder el contacto con la realidad.

Recordando el pasado, Diana descubre el poder redentor de su amistad con Maureen, incluso cuando el terrible espectro de violencia amenaza en el horizonte. En este sentido, la lealtad, el sacrificio por los demás, la integridad, son valores que salen reforzados. Pero sobre todo se ensalza el valor de la consciencia y del juicio que distingue el bien del mal, y que nunca calla cuando hemos elegido el camino equivocado.

El desarraigo familiar, las malas compañías y la sumisión a personas manipuladoras que nos prometen una vida de libertad pueden llevarnos a cometer errores que condicionen el resto de la vida.

Cabe destacar, entre esos errores, el aborto provocado que tuvo de adolescente. En este sentido, durante la película se ahonda en la dura experiencia que vive una mujer que toda su vida tiene que arrastrar la responsabilidad de haber decidido por la vida de otra persona.

Fotografía poética y música exquisita

Perelman hace de cada imagen que toma su director de fotografía una clase de cómo se debe encuadrar. La cinta es hermosa visualmente, ofreciendo momentos inolvidables, como esa secuencia en que las flores del jardín de la Diana adulta sirven de fondo para los créditos de presentación o las tomas en la piscina.

El cuidado formal de la puesta en escena se combina a la perfección, tanto con la edición impecable que deja fluir la historia, a pesar de los saltos en el tiempo que podrían haberla hecho confusa, como con una música que pertenece a lo mejor que ha compuesto James Horner en los últimos años.