miércoles, 2 de junio de 2010

Sobre la denuncia de la diputada del PRD contra los Legionarios de Cristo


El lunes 31 de mayo de 2010 una diputada del PRD (partido que ha impuesto el gaymonio, la eutanasia, el aborto, etc., en la capital mexicana) interpuso una demanda contra los Legionarios de Cristo, el cardenal Norberto Rivera, mons. Ricardo Watty y Jaime Durán, acusándolos de pederastia, encubrimiento, violación, corrupción de menores y delincuencia organizada. A todos.

A propósito de este despropósito, ofrecemos el comunicado de prensa de la Oficina de Comunicación de los Legionarios de Cristo a raíz de la denuncia de esta diputada perredista. Después un interesante artículo de opinión de un analista mexicano.

A LA OPINIÓN PÚBLICA

En relación con la denuncia de hechos presentada por la diputada Leticia Quesada Contreras el día de hoy, la Congregación de los Legionarios de Cristo, señala lo siguiente:

1. La Congregación siempre ha estado abierta a colaborar con todo tipo de autoridades civiles y eclesiásticas, toda vez que nosotros mismos deploramos la comisión de cualquier ilícito.

2. Con independencia de que atenderemos oportunamente cualquier requerimiento de la autoridad, desde este momento negamos haber cometido delito alguno.

3. Dar a conocer el contenido de una denuncia de carácter penal sin que previamente haya sido valorada por la autoridad ministerial, y sin que se haya respetado el derecho de audiencia que todo ciudadano tiene, es una irresponsabilidad y tiene como único propósito denostar y afectar el buen nombre de muchos hombres y mujeres que con honestidad y sinceridad han elegido un camino de servicio a los demás, sean laicos o religiosos.

4. De la lectura del escrito dado a conocer por la propia denunciante, se puede observar que se basa en notas de prensa y en información difundida por medios de comunicación, cuya calificación como delictivos hecha a título personal por la denunciante y sin intervención de la autoridad competente, es generadora de un daño moral.

5. La Congregación ha hecho frente con humildad y con apertura a los hechos que hemos conocido en relación con la vida de nuestro fundador, el P. Marcial Maciel Degollado, pero –en justicia- no podemos tolerar denuncias gratuitas cuyo propósito es generar un ambiente de linchamiento mediático carente de todo sustento legal.

Oficina de Comunicación de la Legión de Cristo.



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Artículo: "Calumnia, algo queda"
Autor: José J. Castellanos
Fuente: enlace original

Goebbels, el malévolo genio de la propaganda nazi, supo tocar resortes emotivos de muchos alemanes y llevarlos, casi hipnotizados, a la Segunda Guerra Mundial. Compañeros de Hitler, un grupo de leales formaron un círculo cercano en el ámbito civil y en el militar. No sólo envolvieron al país en una guerra sin precedente, sino que construyeron un aparato represor contra la disidencia, contra los judíos, contra los católicos y los gitanos. Ese aparato represivo generó el Holocausto. Por las acciones cometidas en ese contexto fueron juzgados y condenados en Núremberg los autores materiales e intelectuales de esos crímenes de guerra. Ellos fueron responsables personales de acciones que, sin embargo, ejecutaron soldados o agentes alemanes. No por ello, sin embargo, se ha acusado al pueblo alemán de aquellos crímenes.

¿Sería correcto, en estos momentos en que se ha fincado auto de formal prisión a Gregorio Sánchez, candidato del PRD a la gubernatura de Quintana Roo, que presentáramos una denuncia penal contra Jesús Ortega y al partido todo por narcotráfico? ¿O que los acusáramos de corrupción de menores por promover la homosexualidad y el lesbianismo, así como las bodas de parejas del mismo sexo? O, quizá, de lenocinio por promover la prostitución en la colonia Guerrero, junto al CEN del PRI? Podría parecer una exageración, pues las culpas son personales.
Sin embargo, en este afán protagónico y también malévolo de lanzar lodo hacia donde se pueda, nos enteramos de que una diputada perredista, de esas que buscan notoriedad y celebridad escudadas en su fuero, para lanzar calumnias y manchar el nombre de personas e instituciones, ha presentado una denuncia en masa contra los Legionarios de Cristo y contra el Cardenal Norberto Rivera Carrera, monseñor Ricardo Watty y a Jaime Durán. A todos ellos les atribuye delitos de pederastia, encubrimiento, violación, corrupción de menores y delincuencia organizada.

La diputada perredista, además de pretenderse émula de quienes han denunciado al Papa Benedicto XVI y casi, casi, a todos los obispos de Irlanda o de otros lugares, cree que de esta manera. Así pretende brincar a la fama y ha posado para la prensa exhibiendo su documento. Pareciera que se ha erigido en defensora de víctimas del padre Maciel, como si éstas no fueran capaces de defenderse a sí mismas.

La legisladora exhibe su ignorancia –y eso que hace leyes- respecto a los sujetos de las responsabilidades penales y en relación con las relaciones entre la jerarquía eclesiástica y las órdenes religiosas. ¿Qué tiene que ver el Cardenal con lo que haya hecho Maciel? Monseñor Watty, por su parte, investigó a la Legión, no al padre Maciel y rindió un informe eclesial sobre una institución, no sobre personas. ¿Eso lo hace encubridor y cómplice de alguien que ya no vive? ¡Caray!

Esta diputada enseña el rostro jacobino del perredismo, que bien intentó ocultar cuando Andrés Manuel López Obrador se hacía acompañar del Cardenal Rivera para inaugurar sus obras. Es la izquierda jacobina que oculta los colmillos cuando se dice compañera de viaje de los teólogos de la liberación o que se aprovecha de la teología indígena para promover polarizaciones y confrontaciones sociales y políticas.

Esta acción es parte de la campaña de calumnias que algunos políticos y perredistas –no puedo acusar en masa- están desarrollando para sumarse a la ola de propaganda resultante de escándalos ciertos, que se presentan mañosamente como una conducta habitual, cuando son hechos aislados entre sí y hasta distantes en el tiempo, y que están tratando de etiquetar a los sacerdotes como sinónimo de pederastia, cuando esta desviación –a ver si no nos acusan de discriminación y homofobia- se manifiesta en muchos lugares: clubes deportivos, escuelas, mundo del arte, etc.

La calumnia encuentra su mejor escenario en la intolerancia, en la persecución, en el odio. La diputada pretende erigir su fama a costa de la de los demás. Pisa para subir. Generaliza para enlodar, sin percatarse de quien utiliza ese artilugio termina atrapado por él, se exhibe. Esta pasante de derecho, izquierdista y generista radical ve en la Iglesia todo lo contrario a lo que ella tiende, de ahí que recurra a la calumnia, pues sabe que de ella, algo queda.