martes, 13 de julio de 2010

El crucifijo en los espacios públicos es un símbolo de la libertad de culto

En noviembre de 2009 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que el crucifijo en las aulas viola los derechos humanos.
La sentencia tenía su origen en la demanda que Soile Lautsi, una madre italiana residente en Abano Terme (noreste de Italia), interpusiera en 2002 al instituto público "Vittorino da Feltre" al que acudían sus hijos. Soile pidió la retirada del crucifijo de las aulas por ser contrario al principio de laicismo en el que quería educarles. El gobierno italiano recurrió la sentencia y aún se está a la espera de la resolución definitiva.

Mencioné todo lo anterior porque un periódico danés (el Kristeligt Dagblad), no precisamente amigo de la fe, publicaba el 16 de junio de 2010 lo siguiente: "Sí, en nuestra bandera hay una cruz y seguirá habiéndola. Y sí, es verdad que en las aulas italianas hay crucifijos. Y no, aunque en ambos casos haya un trasfondo religioso, nadie, pero realmente nadie, se ve perjudicado por ello. ... La libertad de culto no implica que la sociedad deba estar libre de religión. La libertad religiosa significa que todo ciudadano tenga la posibilidad de adorar a su dios y practicar su religión. Lo mismo vale para la clara mayoría cristiana de Europa. Naturalmente, está bien que uno tenga una religión u otra, o ninguna. Pero utilizar la libertad de culto como medio ... para desterrar la tradición cristiana es más o menos una histeria legal" (aquí el enlace al artículo original).

Significativo. Por decir lo menos.