viernes, 6 de agosto de 2010

Podemos actuar de cara a la defensa de los nacidos: aquí un ejemplo práctico (y urgente)


Hace unos días recibí un correo electrónico donde se explicaba que una actriz argentina de nombre Florencia Peña había escrito un artículo a favor del aborto, en el periódico Tiempo de Argentina. En aquel texto Peña decía, por ejemplo, que “muchas mujeres estamos convencidas de que debemos tener soberanía sobre nuestro cuerpo, libertad de decidir sobre nuestra salud física y mental”. Lo problemático de la contradicción nace cuando se recuerda que justamente aquí estamos hablando del cuerpo de otro, el del niño que no tiene cómo defenderse.

El artículo quizá hubiera pasado desapercibido pero la actriz en cuestión es la imagen de una marca de pañales (Huggies, de Kimberly-Clark), producto destinado a esos bebés que Florencia Peña está a favor de eliminar. Flaco favor publicitario.

Hay personas que no se quedan con las manos cruzadas: pronto miles de correos comenzaron a llegar a Huggies-Argentina haciendo ver el fallo de quien les debería servir como imagen (usted también puede escribir para manifestar su disgusto a las siguientes direcciones: huggiesla@kcc.com; CAC@Kimberly-Clark.com). La organización Hacerse Oír habilito una herramienta fiable para expresar la queja desde su portal (véase enlace).

Leo que la agencia aci prensa reporta en un servicio del 6 de agosto de 2010 que Kimberly-Clark (empresa que no tiene la culpa de la desfortuna) estudia retirar el contrato a quien flaco favor les ha hecho.

¿Y todo esto a qué? Pues a hacer ver que la voz del ciudadano sí cuenta y está claro que quienes estamos a favor de la vida somos mayoría. Ciertamente la mayoría no es la razón que justifica la maldad del aborto, pero cómo ayuda.

Y también lo digo porque El Population Research Institute está invitando a hacer oír nuestra voz escribiendo a los congresistas estadounidenses. ¿La razón? El presidente Obama quiere destinar –lea bien y cuente los ceros en dólares– US$ 715,000,000 a programas de planificación familiar en todo el mundo.

Por planificación familiar se entiende la eliminación de niños en el vientre de sus madres, la esterilización de mujeres en países pobres (la mayoría de las veces sin su consentimiento) y la distribución de condones como “solución” al tema del SIDA o a embarazos no deseados, etc.

Dentro de poco la iniciativa, llamada proyecto de ley 5121 “Global Sexual and Reproductive Health Act 2010” (Acta de Salud Sexual y Reproductiva a Nivel Mundial 2010) será sometido a aprobación y, si obtiene mayoría, todo ese dinero irá a manos de los abortistas como la principal asesina de niños en el vientre de sus madres Planned Parenthood.

¿Qué puede hacer? Ingrese a la página que el Population Research Institue habilitó para enviar cartas al congreso estadounidense. Adhiriéndose a la causa los congresistas podrán conocer que hay miles de personas que se oponen a las aberraciones que legislan. Así además son consientes de que sus decisiones tienen consecuencias electorales que cobran factura. El enlace es este. ¡Detengamos los millones de dólares que Obama quiere entregar a organizaciones anti vida! Esas organizaciones lucran con el dolor y la desesperación ajena.

Este documental nos habla ya no sólo del horror del aborto sino también de cómo estos grupos lucran con la eliminación de vidas inocentes.