domingo, 8 de agosto de 2010

Steve Job (el creado del I-Pad) y las virtudes cristianas

El video dura 14 minutos (está al final). Un cuarto de hora de gratas impresiones, buenas reflexiones y anécdotas.
Se trata de un discurso de Steve Job en la universidad de Stanford, en el año 2005. Job es el creador del I-Pad y uno de los fundadores de Apple.

Después de escucharla (también tiene subtítulos en español) uno se queda con buena impresión. No conocía muchos detalles de la vida de este hombre que ha revolucionado la computación y las tecnologías digitales.

Job divide su plática en tres partes: en la primera refiere cómo nació y creció él mismo, compartiendo hechos de su vida como que fue dado en adopción a una pareja tras ser rechazado por otra; los problemas económicos para realizar sus estudios universitarios, el abandono de la escuela, y lo que sacó de aquí para hacer el diseño de la famosa computadora mac. Y en esta parte deja la moraleja de aprovechar las enseñanzas del pasado. Lo relaciono con la virtud del amor y de la sencillez.

En un segundo momento habla de cómo nació Apple y cómo fue echado de la empresa que él mismo había creado. Pero "aún amaba lo que hacía" y siguió para adelante. De esta dificultad nació PIXAR, el famoso estudio de cine. "A veces la vida te da con un ladrillo en la cabeza, no perdáis la fe", dice Steve Job. Lo relaciono con las virtudes de la perseverancia, la constancia y la fe.

Y por último habla sobre la muerte: "recordar que voy a morir es lo que me ha ayudado a tomar las grandes decisiones de mi vida". Lo dice una persona que fue diagnósticada con cáncer. Lo relaciono con la virtud de la esperanza.

Desde luego -hay que decirlo- hay algunos elementos en el discursos de Job que no compatibilizan con la fe católica, pero desde un punto de vista exclusivamente humano, es fácil reconocer y ponderar los valores y las virtudes reflejadas en su experiencia de vida. No podemos canonizarlo -de hecho no sé siquiera si es creyente- pero este discursos en una motivación que puede alentar tanto a los que creen como a los que no.