martes, 17 de agosto de 2010

Un video sobre el tiempo, la vida y todas esas cosas que no tienen precio

Vía El Podium encontré un video que ofrezco hoy. Se trata de un comercial de la cadena de ventas inglesa por catálogo John Lewis y el tema es el tiempo y su fugacidad. El spot recoge y refleja todas esas cosas a las que no se les puede poner precio y que, precisamente por ello, a veces olvidamos valorar lo suficiente por el ritmo tan acelerado de vida que se puede llevar.

El anuncio deja una enseñanza: lo auténtico (la vida, la educación, el amor, el matrimonio, los hijos –o los padres, visto desde el otro lado–, la vejez, etc.) tienen un valor trascendente. Y el católico bien sabe Quién es el que da ese valor: Dios.

Al ver este video me acordé de esos versículos del libro del Eclesiastés (3,1-8):

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse. Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar. Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar. Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.