viernes, 20 de agosto de 2010

Vicios y virtudes: claves para un programa de vida


Con la aparición de numerosos y tan variadas novedades editoriales llega a suceder como con la información que nos invade: es tanta que termina causando indiferencia.

Hace algunas semanas editorial El Arca publicó el libro Vicios y virtudes: claves para un programa de vida, del padre Alejandro Ortega, L.C. Días después el autor tuvo la gentileza de regalarme una copia del libro. Debo admitir que al tener noticia de la novedad editorial, antes de recibirla como obsequio, cruzó por mi mente una fugaz impresión de que se trataba de uno más de esos títulos que se pueden obviar.

Desde luego que aquella idea no correspondía a un juicio acerca de la calidad comunicativa del autor, de quien he recibido no pocas y excelentes predicaciones, conferencias y exposiciones.

Lo que por educación uno hace al recibir un regalo de este tipo es leerlo. Y eso hice, aun con aquel vago pre juicio sobre el libro. No tardé mucho en cambiar de opinión ni en quedar atrapado por la calidad de las ideas, por el manejo del lenguaje, por la riqueza de citas y experiencias y, sobre todo, por el carácter práctico, sabiamente conjugado con la amena exposición teórica del pensamiento, sintetizado en el tema que da nombre a la obra.

En Vicios y virtudes: claves para un programa de vida queda recogido un programa de vida para el hombre y la mujer que desean conocerse, aceptarse y superarse: “quien no se conoce, probablemente vive en la ilusión –escribe el padre Ortega–; quien se conoce pero no se acepta, tal vez caiga en la desilusión; quien se conoce y se acepta, pero no se supera, quizá ceda al conformismo”. De hecho, son esos los tres apartados en que se divide el libro, un texto que oscila entre dos antónimos humanos: los vicios y las virtudes.

No es una obra exclusiva para el creyente (y ese es otro motivo de ovación). Un hombre o mujer de fe podrán acoger lo expresado con mayor apertura, pero el libro está abierto a cualquiera que tienda a buscar, encontrar y potenciar lo mejor de sí mismo.

Por todo lo dicho, he quedado gratamente satisfecho y agradecido por la lectura de este libro. No huelga decir que, además, la obra está adornada con la virtud de la brevedad (174 páginas) y la concisión, valores literarios que cada vez resaltan menos. Éste no es el caso.

Cómo conseguir el libro: en México, en las tiendas Sanbors. En internet en editorial El Arca (véase enlace).