viernes, 3 de septiembre de 2010

La "crisis vocacional" que tuvo el Papa

¿A que el título impacta? Ya estoy aprendiendo a titular (no por nada suele ser una profesión pagada en la prensa; imagínense, recibir sueldo por titular…).

Leyendo el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 (aquí el enlace al mensaje completo) me detuve en un párrafo donde el Papa hace una “confidencia” sobre una –llamémosla así– “crisis vocacional” que tuvo cuando todavía era un joven seminarista. Escribe el Papa:

"(...) Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo (...) En este contexto, vuelvo a pensar en mi juventud. En cierto modo, muy pronto tomé conciencia de que el Señor me quería sacerdote. Pero más adelante, después de la guerra, cuando en el seminario y en la universidad me dirigía hacia esa meta, tuve que reconquistar esa certeza. Tuve que preguntarme: ¿es éste de verdad mi camino? ¿Es de verdad la voluntad del Señor para mí? (...) Una decisión así también causa sufrimiento. No puede ser de otro modo. Pero después tuve la certeza: ¡así está bien! Sí, el Señor me quiere, por ello me dará también la fuerza. Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo. No cuenta la realización de mis propios deseos, sino su voluntad. Así, la vida se vuelve auténtica".

Lo más bello del texto no es la “crisis” –desde luego–, sino el efecto posterior. Ya ven lo que hace Dios cuando uno deja que sea Él quien actúe. Y eso es lo queremos siempre. Y cuando hacemos la opción por Dios, que antes fue una opción de Él por nosotros, es cuando también llega la gracia de Dios hecha fortaleza para hacer de la vida una auténtica vida.