martes, 14 de septiembre de 2010

Lo que no se dirá sobre el tema de los abusos en Bélgica

Quien ha seguido la prensa internacional estos días seguro que ya se enteró que fue publicado un informe sobre el tema de los abusos cometidos en el seno de la Iglesia católica, concretamente en Bélgica. El informe estudia unos 500 casos.

Los titulares reflejan una realidad triste pero sin más puntualizaciones que afirmaciones inexactas o que precisan de contexto. Así por ejemplo el periódico de izquierdas holandés De Volkskrant dice: "Con toda seguridad, estos 500 casos suponen sólo la punta de un gigantesco iceberg. También horroriza el hecho de que niños de muy temprana edad hayan sido víctimas de abusos por parte de párrocos y de que al menos diez de las víctimas se suicidaran. Pero lo que resulta aún más escandalizador para la Iglesia católica es la imposibilidad o la falta de voluntad de las autoridades eclesiásticas de castigar a los responsables. ... El mal pudo florecer sobre todo en el hermetismo de una vieja institución en la que las autoridades se protegían unas a otras, que buscaba su propia autojustificación y que no se consideraba culpable ante los jueces del ámbito civil" (cf. 13.09.2010).

El autor del artículo habla de falta de voluntad… ¿Se enteró que la Iglesia en Bélgica, la que está respondiendo por sacerdotes que fallaron a Dios, a la Iglesia y a las almas, y que en la mayoría de los casos ya están difuntos, ha creado varias comisiones para enfrentar la situación, ayudar a las víctimas y superar este revés?

El periódico belga De Standaard arremete el 14 de septiembre con un artículo firmado por un tal Rik Torfs. Dice esta persona que, en definitiva, la culpa de todo la tiene el Papa. No sé si se es muy difícil ofrecer contexto y dar un poco más de argumentación. No hace falta decir mentiras, sólo buscar la verdad. Por eso me gustó el artículo de Pablo Ginés publicado en el diario español La Razón (véase enlace original) sobre este tema. Aprovéchenlo y demos gracias de que algunos diarios, más concretamente algunos periodistas, todavía saben hacer buen periodismo sin comprometer la verdad y, justamente por eso, reflejándola sin ideologías anti cristianas:

La comisión independiente a la que la Iglesia encargó la investigación documenta 475 casos de sexo con menores

Los abusos en Bélgica en negro sobre blanco

Las cifras son terribles: entre los años 40 y los años 80, 475 personas que entonces eran menores de edad sufrieron abusos sexuales a manos de 320 clérigos, hombres todos ellos
Pero también es terrible el hecho de que a la comisión independiente a la que la Iglesia encargó investigar este tema acudieron también muchas personas, víctimas de abusos sexuales por parte de psiquiatras, terapeutas, o «en el ejército o el deporte de alto nivel», y que buscaban contar su historia en la comisión sobre el clero, fundada hace 10 años, porque no había ninguna otra institución en el país trabajando con víctimas.

Los datos sobre el clero evidencian que hubo un pico de abusos en los años 60 (110 víctimas en esa década) y en los 70 (74 víctimas). También se registraron muchos casos en los años 50 (53 víctimas) y en la décda de los 80 (44 víctimas). De los últimos 20 años constan 13 casos. Además, hay casi 200 casos de abusos cuya fecha no se conoce ni siquiera aproximadamente. Esto se debe a que muchos testimonios se recibieron por e-mail (232 declaraciones) o correo postal, con sólo 163 declaraciones por teléfono, que permitieron obtener más datos.

Un tercio de las víctimas eran mujeres. Los menores abusados se repartían proporcionalmente igual que la población belga, entre francohablantes y hablantes de lengua neerlandesa.

De los 320 abusadores, a la comisión le consta que 95 ya han muerto, 91 aún viven y del resto no tienen datos. «La petición de monseñor Léonard [el arzobispo de Bruselas desde enero de 2010] a los autores de los hechos de que tomasen contacto con la comisión no tuvo ningún efecto», explica el informe. Sí se ha podido establecer que entre los abusadores hay clero diocesano y también de órdenes religiosas, en concreto de 29 congregaciones distintas. La comisión además pudo establecer que 13 personas se suicidaron por causas relacionadas con el abuso a manos de unclérigo y que otras seis lo intentaron.

«Valentía y determinación»
En marzo, Benedicto XVI publicó su documento más extenso sobre los abusos sexuales del clero, su «Carta a los católicos de Irlanda», donde marcaba las líneas a seguir en toda la Iglesia. En ella pedía «hacer frente al problema de los abusos» y «hacerlo con valentía y determinación». Y añadía: «Que nadie se imagine que esta dolorosa situación se va a resolver pronto. Se han dado pasos positivos pero todavía queda mucho por hacer». En esta línea de «valentía y determinación» se presentó ayer el informe que la Iglesia belga encargó en el año 2000.

Reconocimiento a las víctimas
La comisión, presidida por el psiquiatra infantil Peter Adriaenssens, recomienda a la sociedad civil estudiar también los abusos a menores en otros colectivos religiosos y profesionales, creando, además, un «Centro de confianza para adultos» donde se pueda hacer un seguimiento con apoyo y terapia a las víctimas. A la Iglesia, le pide reconocer a las víctimas con algún memorial o monumento, buscarles un espacio también en su liturgia y rituales, un acompañamiento pastoral especial y crear un fondo económico de solidaridad para ofrecerles terapia. También considera una «carencia grave» que la Iglesia belga no cuente aún con «una iniciativa específica para tratar a los autores de estos hechos». Y propone revisar los mecanismos para prevenir abusos en el clero.