jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Oración es igual a cumplimiento de lo pedido?

¿Rezar implica que de modo automático Dios cumplirá lo que en la oración se le pide? Esa es la pregunta que está en el fondo de un artículo de Andrzej Macura (del 30 de agosto de 2010) en la web de noticias religiosas polaca Gość Niedzielny y que he leído gracias a las traducciones de euro topics -una revista de prensa de la Agencia Federal para la Educación Política (Bundeszentrale für politische Bildung/bpb) que recibo de lunes a viernes en mi correo personal-.

Dice Macura acerca de la función de la plegaria: "'¿Qué oración puede prestar ayuda cuando no se encuentra marido?'¿Hay algo decisivo que nos ayude a avanzar en ciencia?' 'Si voy a misa el primer viernes de cada mes y dejo de hacerlo una vez, ¿tengo que empezar a ir desde el principio?' [En relación con la misa de los viernes según santa Margarita María Alacoque]. Preguntas de este tipo aparecen con regularidad en la rúbrica 'Consúltenos' del portal de Internet wiara.pl. [fe]. Uno se puede alegrar de que la oración y las prácticas religiosas desempeñen un papel importante en la vida de quien consulta, a menos que se trate sólo de nimiedades. Por eso resulta difícil dejar de tener la impresión de que muchos consideran las plegarias como conjuros: sólo si se pronuncian de manera exacta, [Dios] no tendrá otra opción que escucharlas y cumplir las promesas. (...) Pero nada ocurre de forma automática. (...) Dios no siempre lleva a cabo las peticiones de nuestros pensamientos. Él sabe lo que es bueno para nosotros".

La reflexión de Andrzej Macura es muy oportuna pues sucede con frecuencia que algunos creyentes abandonan la fe por no obtener lo que necesitan. Santo Tomás de Aquino recordaba en la Suma Teológica cuáles son las cinco características para una oración perfecta: 1) abandono confiado y tranquilo; 2) conveniencia de su contenido, porque – observa santo Tomás – “es muy difícil saber exactamente lo que es oportuno pedir o no, desde el momento en que tenemos dificultad frente a la selección de los deseos" (Ibid., p. 120); y después 3) orden apropiado de las peticiones, 4) fervor de caridad y 5) sinceridad de la humildad. Cuando rezamos, ¿lo hacemos considerando estos puntos?

En un discursos de Benedicto XVI a los jóvenes en la catedral de Sulmona (4 de julio de 2010, véase el texto completo) decía el Papa sobre la oración: "La fe y la oración no resuelven los problemas, pero permiten afrontarlos con nueva luz y fuerza, de manera digna del hombre, y también de un modo más sereno y eficaz".