lunes, 25 de octubre de 2010

160 años de La Civiltà Cattolica

Es la más antigua de las revistas italianas actualmente activas. Hoy por hoy, por los temas que trata y por la manera como lo hace, La Civiltà Cattolica es una fuente de referencia para miles de intelectuales, católicos y no católicos, y también para medios de comunicación en el mundo.

Desde aquel primer fascículo impreso, aparecido el 6 de abril de 1850, han pasado 160 años. Nació como una respuesta a la amenaza ideológica de liberales y masones en Italia (que en aquellos años contaban nada menos que con 300 diputados en el parlamento), con el apoyo posterior del Papa Pío IX. Su aparición en la escena cultural italiana de mediados del siglo XIX causó furor: de las primeras 4,200 copias impresas se tuvieron que hacer siete ediciones más. Cuatro años después la tirada fue de 13,000 copias.

Masonería y liberalismo no supusieron la primera ni la última lucha que afrontó la revista iniciada e impulsada por el padre Carlo María Curci, S.J. (1809-1891). Vino después el comunismo y el mismo fascismo italiano.

Pero la historia de La Civiltà Cattolica también ha estado caracterizada por otras particularidades. Algunas de tipo histórico como la migración de Nápoles –ciudad inicial de origen– a Roma, a pocos meses de su fundación, debida al intento de censura por parte del reino de las dos Sicilias; posteriormente el establecimiento temporal de su sede en Florencia, tras la toma de Roma en 1870, y el regreso a la «Ciudad Eterna» en 1887.

Otra particularidad, aunque ésta de identidad, es que es una revista escrita sólo por jesuitas. El director (actualmente el padre GianPaolo Salvini, S.J.) es nombrado por el superior general de la Compañía de Jesús, tras obtener el beneplácito de la Santa Sede.

Esa particular relación con el Vaticano es otro elemento que signa la más importante revista de pensamiento y opinión de los padres jesuitas.

Antes de la impresión de cada número quincenal se pasa el borrador a la Secretaría de Estado para su aprobación definitiva. La Secretaría de Estado evalúa especialmente a) que los artículos estén en consonancia con la enseñanza oficial de la Iglesia, 2) que sustancialmente no hay disparidad en la línea seguida por la Santa Sede en las relaciones con los Estados y 3) la oportunidad de publicar o no algún artículo sobre un tema puntual tratado.

Como se explica en el portal de La Civiltà Cattolica, todo lo anterior debe entenderse como una relación de confianza, espíritu de servicio –no de servilismo– y como un vínculo de amor y obediencia a la Iglesia. En este sentido, La Civiltà Cattolica no es un órgano de información o portavoz de la Iglesia.

Otro de los elementos esenciales de la revista decana de la prensa italiana es su colegialidad. Concebida como obra para un grupo de trabajo, hubo un tiempo en que los artículos aparecían sin firma para evidenciar precisamente ese trabajo común.

Actualmente el «Colegio de Escritores de La Civiltà Cattolica» (la redacción quedó formalmente constituida el 12 de febrero de 1866) está compuesta por ocho escritores activos y seis eméritos, a saber: P. GianPaolo Salvini (director), P. Michele Simone (vicedirector y analista político), P. Giovanni Cucci (filosofía y psicología), P. Virgilio Fantuzzi (espectáculos y comunicación), P. Luciano Larivera (economía y política exterior), P. GianDomenico Mucci (cultura y espiritualidad), Francesco Ochetta (derecho y sociales), P. Giovanni Sale (historia) y P. Antonio Spadaro (literatura). Como escritores eméritos, continúan colaborando los padres Ferdinando Castelli, Giuseppe De Rosa, Angelo Macchi, Giuliano Raffo y PierSandro Vanzan (los escritores pasan a ser eméritos a partir de los 75 años, dejando la redacción habitual de artículos).

Son estos religiosos los que dan vida a la publicación religiosa italiana de mayor impacto en el mundo, una publicación que lee e interpreta la realidad social a la luz del Magisterio de la Iglesia: sea a través de la editorial (que trata problemas significativos de la Iglesia y del mundo); sea a través de los artículos de formación o reflexión teológica, moral, social, política, del mundo digital, de la bioética y o de literatura; sea por medio de las notas y comentarios a partir de publicaciones de prensa; sea, por último, por medio de crónicas sobre la vida eclesial, de política exterior o de reseñas de libros.

Autodefinida como una publicación de alta divulgación, la misión encomiable de La Civiltà Cattolica no finaliza con la aparición quincenal actual (en ese formato amarillo crema que mantiene prácticamente desde su origen): su biblioteca alberga un tesoro que comprende más de 600.000 obras de las más variadas temáticas. Una biblioteca que, además, está abierta al público de lunes a viernes, de 8:30 a las 12:30 del día.

Además, un sábado al mes, de 18:00 a 19:30, La Civiltà Cattolica se convierte en sede para encuentros culturales con personalidades de relieve en los temas tratados por la revista, con la posibilidad de participación por parte del público en general.

Desde el año 2001, 150 años después de su primera aparición en papel, La Civiltà Cattolica migró a internet (el sitio web es http://www.laciviltacattolica.it/). Ahí es posible leer en italiano los resúmenes de los artículos de cada quincena, así como de ediciones precedentes. Quien tiene una suscripción pagada, puede acceder también a los contenidos completos en versión on line.

Con información del portal on line de La Civiltà Cattolica y archivos personales.

A continuación algunos videos de algunos de los jesuitas que colaboran en La Civiltà Cattolica: