jueves, 30 de diciembre de 2010

La «paternidad» de Elton John o el pisoteo de los verdaderos derechos

Zachary Jackson nació el día de Navidad. El padre del bebé no es otro que el famoso cantante británico Elton John quien junto a su novio, David Furnish, decidieron rentar el vientre de una mujer californiana para traer al mundo a este recién nacido.

El diario Avvenire (véase el texto original completo en el siguiente enlace) ha tomado el caso de la pareja John-Furnish para ofrecer algunas reflexiones sobre esta «curiosa e inquietante mezcla entre reivindicaciones de cierto mundo gay y exasperación de las técnicas de fecundación artificial».

La primera es el paralelo entre el vínculo jurídico que une al cantante con su novio y la relación de estos con el pequeño Zachary. El periódico habla de «vínculos artificiales» puesto que el «matrimonio» entre John y Furnish es una ficción jurídica carente de la diversidad sexual, lo que hace inexistente el supuesto «matrimonio». En este sentido, además, ninguno de los dos es padre biológico de Zachary y ninguno de los dos está en condiciones para acceder a la adopción.

Y a continuación añade: «La artificialidad del procedimiento a través del cual esta nueva vida vino al mundo es además paradójica. El heredero de Elton John no sólo fue concebido fuera de una auténtica relación de amor entre padre y madre, sino que fue incubado en un útero que lo alojó sólo por el tiempo necesario para que pudiera ser entregado a la pareja que lo encargó. […] Todo esto tiene el sabor de una operación de alquimia».

En este contexto el artículo de Tommaso Scandroglio en Avvenire pone el dedo sobre la llaga: «Los deseos se convierten en derechos y estos últimos en meras expectativas. Y así un vínculo afectivo entre dos homosexuales viene reconocido civilmente; análogamente la aspiración de convertirse en padre, aunque falte la figura materna y más allá del tiempo máximo, vista la edad de la súper estrella, es elevado a derecho jurídico».

A continuación la reflexión se encamina a señalar los intereses personales disfrazados de «derechos naturales» para concluir con una idea lapidaria: el exponer a figuras famosas permite presentar «estilos de vida» o «inéditos derechos civiles» que significan la pena de muerte para la moral natural y la dignidad de la persona humana.