miércoles, 15 de diciembre de 2010

Se busca a criminal altamente peligroso: se llama «santa Claus»

Un amigo, Jesús Manuel Valencia, L.C., hizo favor de pasarme un texto-reflexión que en el periodo que estamos por vivir no tiene desperdicio. Además tiene las virtudes de la brevedad y el humor que, en no pocas veces, también nos ayudan a profundizar en grandes verdades. Hagan la prueba.

***

Le llaman «santa Claus», «Papa Nöel», o simplemente «santa». La última vez que se le vio llevaba un anticuado traje rojo, barba blanca postiza y unos 200 kg. de peso, aproximadamente. Se transporta en un moderno trineo impulsado por renos atómicos, genéticamente manipulados. Tiene millares de dobles distribuidos estratégicamente por todo el mundo, lo que aumenta la dificultad de encontrarlo. Se piensa que existe cierta complicidad de algunas marcas registradas en el gran mercado que apoyan su campaña delictuosa.

Sus crímenes superan, con mucho, los parámetros de un delincuente ordinario, por lo que se le considera «Altamente Peligroso». Enunciamos a continuación los más representativos.

-En primer lugar, robó los derechos de autor a San Nicolás, quien patentó desde el siglo V los regalos sorpresas en época navideña.

-Por crímenes contra el medio ambiente como el hurto y mutación de renos (especie protegida), lo que además le hace deudor de una multa estratosférica.

-Ningún Estado soberano ha autorizado el vuelo libre a trineos, violando así el espacio aéreo de los mismos y poniendo en riesgo la seguridad y convivencia pacífica de los pueblos.

-Allanamiento de morada y sustracción de bienes (la noche que más se comenten hurtos, es la noche que va del 24 al 25 de diciembre).

-Depravación y corrupción de las costumbres, especialmente en menores de edad, a quien inculca que la meta de su buen comportamiento es la obtención de un regalo y no el amor a sus padres y al prójimo.

-Por último, ha cometido el gravísimo delito de plagiar el título de “verdadero sentido de la Navidad”, despojando de la totalidad del patrimonio a una pobre familia de Belén.

No colabore con el delito. Si lo ve, denúncielo y sustituya, donde pueda, el rostro de este delincuente por el de la familia de Belén.