viernes, 10 de diciembre de 2010

Un año más insultando la Navidad

Viene siendo costumbre que, conforme se va acercando la Navidad, por aquí y por allá aparecen iniciativas de grupos de ateos y agnósticos (también de algún "cristiano" despistado), que exigen la retirada de nacimientos –o Belenes– de lugares públicos como escuelas u hospitales. El año 2008, por ejemplo, el ayuntamiento de la ciudad de Oxford decidió abolir toda referencia a la Navidad. Otros aprovechan la ocasión para hacer proselitismo y burlarse de las creencias del prójimo.

Este año no ha sido la excepción. Ni siquiera tuvieron que esperar a diciembre. Una organización de ateos estadounidenses lanzó una campaña a finales de noviembre de 2010 para ridiculizar la fe de millones de personas que creen en Jesucristo. Consiste en una cartelera colocada en una conocida ruta automovilística entre Nueva York y New Jersey. En la cartelera escarnecen la fe cristiana presentándola como irracional (el cartel es el que se ve al inicio del artículo).

En declaraciones recogidas por en el blog de religión de la agencia Reuters (véase en el siguiente enlace), David Silverman, de la asociación de ateos estadounidenses, afirma que se trata de un modo de desafiar. También habla del costo singular de la iniciativa: 20,000 dólares (significativo en cuanto que los ateos de otro país, concretamente de Gran Bretaña, fueron los que plantearon objeciones de tipo económico –en los días previos a la visita de Benedicto XVI a ese país, en septiembre de 2010–; “¿no se podría usar ese dinero en ayudas a los pobres?”, se preguntaban. Ahora se les puede devolver la interrogante. Por lo menos en el Reino Unido los católicos que salieron a las calles a ver al Papa justificaron la necesaria inversión para garantizar orden y seguridad).

Hace unos días recibí esta otra imagen:


Creo que es sintomática: una sociedad que reniega de su identidad religiosa y cultural y que no se espanta de aquello que realmente la envilece y asemeja más a las bestias.

Una imagen contrastante porque el Belén –o nacimiento– es un símbolo de amor que nos recuerda que «tanto amó Dios al mundo que nos dio a su Hijo único”, mientras que tanta basura (pornografía, violencia, infidelidad, etc.) aparenta mostrar que el mal está arraigando en las vidas de tantas personas que sería imposible revertirlo.

Y jamás podemos considerar que así es. Por eso, frente a la animadversión de quienes afrontan la fe –y además insultan– coraje que significa vivir con alegría y sin miedo la fe cristiana, el ser católicos. Y quizá de paso también podemos aprender a votar partidos políticos que no atenten contra la vida, la familia y la libertad religiosa. Una aplicación practiquísima y útil.