jueves, 10 de febrero de 2011

El I-phone, la confesión y la ignorancia

«Confessions» es una aplicación (herramienta) para los usuarios del ya célebre «I-Phone» (si no sabe qué es un «I-Phone» puede ver este enlace), de la marca «Apple».

Desarrollado en Estados Unidos por Patrick y Chip Leinen y Ryan Kreager, de la compañía «Little iApps», se trata de un recurso digital en lengua inglesa para hacer el examen de conciencia previo a la confesión mediante una dinámica personalizada de preguntas según las características individuales del usuario. La idea fue del todo original y «ortodoxa» que contó incluso con el apoyo explícito del obispo católico de Fort Wayne-South Bend, Indiana, en Estados Unidos, monseñor Kevin Rhoades.

Hasta ahí todo parecía ir bien. El problema fue cuando el medio (un cuestionario digital católico para «I-Phone») se presentó como sustitución de la confesión misma. La confusión fue tal que incluso el portavoz oficial de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, salió al paso: «es esencial comprender bien que el Sacramento de la Penitencia requiere necesariamente la relación de diálogo personal entre penitente y confesor, así como la absolución por parte del confesor presente». Y añadió: «Esto no puede ser sustituido por ninguna aplicación informática […] no se puede hablar de ninguna forma de 'Confesión por iPhone'».

Lo primero que llama la atención es que el portavoz de la Santa Sede tenga que aclarar incluso estos aspectos (síntoma de una deficiente catequesis en los católicos y de una falta de cultura general en los que no lo son).

Ya en otros momentos lo hemos explicado: “No existen los sacramentos en internet; e incluso las experiencias religiosas posibles ahí, por la gracia de Dios, son insuficientes si están separadas de la interacción en el mundo real con otras personas de fe”, dice el número 9 del documento La Iglesia e internet, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, del 28 de febrero de 2002.

Esto es una llamada de atención a profundizar en la fe recibida: a seguir la invitación que en el prefacio del YouCath formulaba el Papa a los jóvenes: «¡estudien el Catecismo con pasión y perseverancia! ¡Sacrifiquen vuestro tiempo para ello! Estúdienlo en el silencio de vuestra recámara, léanlo en dos; si sois amigos, formen grupos y redes de estudio, intercambie ideas en internet […] Deben conocer su fe con la misma precisión que un especialista de informática conoce el sistema operativo de una computadora; deben conocerlo como un músico conoce la pieza a interpretar; sí, deben estar muy profundamente arraigados en la fe de las generaciones de sus padres para poder resistir con fuerza y decisión a los retos y tentaciones de su tiempo».