domingo, 6 de marzo de 2011

Los judíos, la mujer y el nuevo libro del Papa

A raíz de la próxima publicación del nuevo libro de Benedicto XVI, «Jesús de Nazareth, segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén a la resurrección», no pocos medios de comunicación se han centrado en destacar la alusión que una de las partes del texto (más específicamente en el capítulo 7) el Papa hace sobre los judíos.

Efectivamente, Benedicto XVI puntualiza la significación que en el Evangelio de san Mateo se hace cuando el evangelista habla de la muerte de Jesús por parte de «los judíos», ofreciendo lo que muchos han visto como una «exculpación».

En este punto en particular quizá habría que recordar que ya la declaración Nosatra Aetate decía que los hebreos no deben ser presentados como réprobos, como si esto fuese deducible de los Evangelios. En este sentido, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, la Iglesia deplora todas las manifestaciones de antisemitismo. Cristo ha sufrido la muerte por los pecados de los hombres, y su cruz es predicada como símbolo de amor universal.

Más allá de este punto de atención mediática, quisiera destacar otro que resalta en los extractos adelantados por la Sala de Prensa de la Santa Sede y por el diario L ´Osservatore Romano. Me refiero al primer punto del capítulo cuarto titulado «La última cena».


Sin entrar en los detalles propios de esta parte, lo que quiero resaltar es que el Papa cite y enriquezca su reflexión a partir del pensamiento de una mujer.

Benedicto XVI apela a la estudiosa francesa Annie Jaubert para ennoblecer este cuarto capítulo. De forma decidida, el Papa ha reivindicado el papel de la mujer no sólo como madre y esposa sino también como constructora de la Iglesia. El 1 de septiembre de 2010 comenzó una serie de catequesis dedicadas a mujeres santas de la Edad Media: inició con santa Hildegarda de Bigen y concluyó con santa Teresa de Jesús, el 2 de febrero de 2011 (dedicará una catequesis más a santa Teresita del Niño Jesús, doctora de la Iglesia).

Aunque la alusión no es quizá la parte central de la segunda parte del nuevo libro del Papa, estos detalles no pueden pasar desapercibidos pues manifiestan la aportación femenina a la vida cristiana también desde un ámbito como es la teología. Por fortuna, esto cada vez se aprecia mejor y se valora más.

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