domingo, 6 de marzo de 2011

¿Reforma litúrgica o reestructuración en Roma?: responde el cardenal Cañizares

A raíz de una información errónea inicialmente «adelantada» por el italiano Andrea Tornielli, se sugirió que la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos (organismo vaticano encargado de la liturgia y de los sacramentos a nivel Iglesia) pasaría a otro dicasterio de la Santa Sede la competencia sobre la disciplina de los Sacramentos.

Ya a mediados del mes de febrero de 2011 el portavoz oficial de la Santa Sede, padre Federico Lomabrdi, S.J., desmintió al periodista aludido, pero sí hizo alusión a algún cambio. ¿Cuál? En una entrevista concedida a la revista española «Vida Nueva», el prefecto para la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos (CCDDS), cardenal Antonio Cañizares, precisó lo que él llama reestructuración: «la transferencia a otro organismo de la Santa Sede del “oficio matrimonial” para el caso del matrimonio “rato y no consumado”; ya pasó, hace años, a Clero, la dispensa de las obligaciones sacerdotales».

En esta misma línea, el ex arzobispo primado de España reveló la creación «de una sección nueva para la música y el arte sagrados al servicio de la liturgia».

Por tanto, como dijo el mismo cardenal Cañizares, los rumores en torno a una supuesta reforma no son la verdad: «Por ahí ha corrido que [la CCDDS] ya no se va a ocupar de los sacramentos, o que va a desaparecer de nuestra competencia el aspecto de la “disciplina” de los sacramentos; ambas cosas son imposibles, ya que liturgia y sacramentos van unidos, son una misma cosa, y, además, la disciplina pertenece a la misma entraña de los sacramentos y de la liturgia; la liturgia siempre comporta una regula, una regulación, también canónica, y esto es algo que se debe cuidar y atender con suma diligencia: se trata, en último término también, del ius divinum, que está en juego en la disciplina de los sacramentos. Hay normas que cumplir, un derecho que acatar –el de Dios– y también abusos que corregir. Por eso, en modo alguno desaparece de la Congregación la “disciplina de los sacramentos”; al contrario, quedará reforzada. Por lo demás, todo ello permitirá dedicar y concentrar la mayoría de los no pocos esfuerzos y trabajos que se necesitan en todo aquello que posibilite intensificar el movimiento litúrgico que sigue vivo, como obra del Espíritu Santo, del Vaticano II».

La entrevista de la revista «Vida Nueva» también fue posteriormente publicada en la edición italiana de L´Osservatore Romano (cf. 28.02-01.03 2011, p. 6). Así pues, más que de una reforma, se trata de una reestructuración. Una vez más, las precipitaciones informativas invitan a la reflexión.

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