domingo, 20 de noviembre de 2011

La conversión de Adal Ramones y la parábola del hijo pródigo

Adal Ramones es un famoso conductor y comediante mexicano que recientemente ha tenido una importante experiencia de fe a la que bien podemos llamar "conversión".

En el video testimonio que circula por internet, él mismo cuenta el itinerario recorrido hasta reconocer la necesidad de Cristo en su vida. Una constante: como en otros conocidos casos, la fama y la riqueza más que llenarle, le dejan vacío e insatisfecho. De su testimonio impactan dos cosas: cuando dice a los jóvenes que "no ha dejado de ser feliz" ahora que ve la necesidad de vivir coherentemente con su fe (y es que muchas veces se piensa que vivir la fe quita en lugar de lo que realmente produce, que es lo contrario). Y como otro "converso" es su amigo Yordi Rosado, también él conocido conductor en México, sorprende cuando él dice que Dios ofrece mucho y pide poco. El video es este:


La párabola del hijo pródigo es la que guía la reflexión de Adal. Al respecto hay un video que cuando compartí en la página de Facebook del blog tuvo muchísimos comentarios y "me gusta". Se trata de una "versión moderna" de esa parábola evangélica. Les animo a verla porque realmente es conmovedora (atención a la música y a la letra de la música. Después viene otra reflexión final mía):


Personalmente me alegra estas conversiones: evidencian a muchos jóvenes la necesidad de Cristo. Ciertamente no son conversiones al catolicismo sino al protestantismo, pero Dios va guiando al conocimiento pleno de la verdad y creo que precisamente la parábola del hijo pródigo invitará al regreso a la casa instituida por Dios aquí en la tierra: su Iglesia, la católica.

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Nota posterior: he tenido que borrar varios comentarios a esta entrada. Desde luego que no lo mismo convertirse al protestantismo que el catolicismo. Jesucristo instituyó la Iglesia católica, su Iglesia, y en ella se encuentra la plenitud de la verdad. Pero el hecho de la conversión de esta persona, por la cual debemos rezar también nosotros, no puede dejar de ser un motivo de alegría pues se trata de un reencuentro, por incompleto que sea aún, con Cristo. No lo pongo como modelo sino como testigo de ese encuentro inicial. Llama la atención, al menos a mí que leo lo que algunos de ustedes redactan, que les "indigne" este post. Creo que más debe ser una llamada de atención al testimonio que cada uno de nosotros da en la vivencia de la fe católica. Es muy sencillo culpar al otro cuando al primero que debemos mirar es a nosotros mismos. Saludos.