jueves, 1 de diciembre de 2011

Alfa y Omega y Creo en internet: ¡vaya detalle de generosidad!

En más de una ocasión hemos ponderado el estupendo trabajo de uno de los mejores semanarios católicos que hay en el mundo: Alfa y Omega (lo hemos hecho, por ejemplo, en "8 Portales digitales (y exitosos) de información socio-religiosa en español"; además nos ha servido como fuente para "Dos fotos desoladoras: miseria moral y miseria material" y "Más fuerte que el odio: la historia de una mujer que fue violada por su padrastro y después por un novio que la embarazó").

A raíz del 1er. Congreso Internacional "Creo en internet", Alfa y Omega publicó una reseña donde recoge algunas de las intervenciones de los ponentes, entre los que se encontraba quien escribe (la republico íntegra al final de este post). El martes 29 de noviembre recibí en Roma un sobre marrón con una copia de Alfa y Omega. Agradezco el detalle del director, Miguel Ángel Velasco Puente, y el artículo firmado por Dn. José Luis Vázquez Díaz-Mayordomo. Un acto de generosidad realmente inesperado que mueve a seguir valorando mucho el trabajo que realizan con tanta profesionalidad. Me parecía de justicia agradecerle ´(y de paso a la agencia Europa Press quien también hizo un reportaje donde cita a nuestro blog).

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Congreso Creo en Internet
Navega mar adentro

Internet es un continente a descubrir, y una oportunidad para hacer presente a Dios en medio del mundo virtual. Si bien la misión de la Iglesia pasa por el cuerpo a cuerpo, las posibilidades de la web para la evangelización son inmensas. El Congreso Creo en Internet ha ahondado en esta novedosa dimensión del anuncio cristiano

El 81% de los jóvenes españoles lee ya en formatos digitales; el 23% de los lectores de prensa escrita ha dejado de comprar el periódico en los últimos 5 años; el 45% de los internautas ha reemplazado la lectura de noticias impresas por la lectura digital... Son datos que muestran la importancia de Internet en la actualidad. Para una institución como la Iglesia, cuyo fin es comunicar la fe y el Evangelio, Internet es una herramienta con muchas posibilidades.

Video-resumen del congreso elaborado por Antonio González.

El Congreso Creo en Internet, organizado por Trei y Revaloria, bajo la dirección de Antonio González, arrancó con la mesa redonda Casos de éxito en la transmisión de la fe en Internet, en la que Jesús Colina, corresponsal de Alfa y Omega en Roma y fundador de aleteia.org, dio el dato de que, en Internet, «hay 436 millones de bautizados y 43 millones de católicos practicantes que usan Internet al menos una vez por semana, por lo que la audiencia católica es una gran oportunidad. Sin embargo, en una sociedad en la que todo el mundo busca comunidades virtuales en torno al deporte o el ocio, hoy la representatividad católica no logra conectar con su audiencia en la web: algo estamos haciendo mal». Denunció que «la Iglesia habla hoy un lenguaje que el mundo no entiende. Por ejemplo, la Iglesia apenas hace nada en video». Al mismo tiempo, también alertó sobre «el peligro de creer que basta un buen técnico para estar el primero en Google. Lo importante no es tanto la técnica como los contenidos».

El sacerdote don Jorge Enrique Mújica, del blog Análisis y Actualidad, señaló que «no basta con tener buenas ideas; es necesario saber ponerlas por escrito, porque hay millones de blogs circulando por el mundo». Por eso, subrayó cuatro criterios fundamentales a la hora de emprender la aventura de Internet: «Debe ser un proyecto específico y original que responda a una necesidad real: ya hay miles de páginas que ofrecen, por ejemplo, los discursos del Papa; los contenidos deben ser originales y de calidad; hace falta un plan de desarrollo claro que incluya los factores económicos y de disponibilidad de tiempo; y hay que crear comunidades de personas, espacios sociales vivos».

Video de la mesa redonda

Una experiencia insustituible

También don Jack Valero, coordinador de Catholic Voices, dio unas cuantas sugerencias acerca de cómo participar con contenidos religiosos en la Red. Señaló que los peligros principales son: «estar siempre enfadado porque nos atacan» y «estar siempre a la defensiva». Por el contrario, «hace falta ir con una mentalidad muy positiva, y contar tu historia de modo que quien lo lea pueda decir: Yo quiero eso». Junto a todo ello, «necesitamos formación e información, para tener las cosas claras», y así «la Iglesia pueda contar con millones de portavoces que sepan bien de lo que hablan».

Don Isidro Catela, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española, destacó que, «para entender lo que la Iglesia hace, hay que entender lo que la Iglesia es», y subrayó que «lo que hace la Iglesia es anunciar el Evangelio». Asimismo, señaló que «la comunicación digital de contenidos religiosos tiene sentido si, además de ser personas contactadas, somos personas que se encuentran personalmente: la experiencia de Dios no se puede sustituir por nada». Y es que Internet, a día de hoy, sólo es un medio, pero es el medio del presente y del futuro. Y allí también se juega la fe de muchos.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Internet, unas sugerencias

Gustavo Entrala, experto en presencia publicitaria a través de la Red, dio varias claves acerca de cómo difundir bien el mensaje a través de la web:

* Pasión por lo que uno piensa y quiere comunicar.
* Para llegar a horizontes grandes, dar primero pasos pequeños.
* Dar una formulación moderna a nuestras ideas.
* Sí, sí, sí: lo negativo no vende, hay que ofrecer planteamientos positivos.
* Buen diseño y buenas historias.
* Hacer networking: crear una comunidad de personas en torno a una idea.
* Ir mejorando nuestra idea una y otra vez.

En menos de 140 caracteres:

Mayra Novelo (catholic.net): «Es necesario crear comunidades de sacerdotes, laicos, educadores, catequistas... Y no basta con la buena voluntad, hay que formarse un poco».

Sofía Altimari (arguments.es): «Debemos aprender de las críticas negativas, porque siempre nos pueden enseñar algo».

Juan José García Noblejas (scriptor.org): «Los medios digitales son el far west; hay que ir allí, y hacerlo con espíritu de servicio».