miércoles, 21 de diciembre de 2011

Lefebvristas deciden quedarse fuera de la comunión con la Iglesia católica

El 14 de septiembre de 2011 el cardenal Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entregó al superior de la fraternidad San Pío X, Bernard Fellay, un Preámbulo Doctrinal que servía de base para un eventual reconocimiento por parte de la Iglesia hacia la fraternidad (actualmente la organización fundada por el obispo Marcel Lefebvre, excomulgado en 1988, está privada de reconocimiento eclesiástico). Se trató de un ulterior acto de benevolencia por parte del Papa hacia ese grupo específico.

El conocido blog Rorate Caeli ha reportado que la respuesta de la fraternidad al preámbulo de la Santa Sede se habría entregado el pasado 10 de diciembre. Aunque no se anota la respuesta explícitamente, ya en el sermón del 8 de diciembre quedó claramente expresada por Fellay a sus seguidores: «Roma nos dice: ¡ustedes tienen que aceptar! Y nosotros decimos: no podemos. Por lo cual, lo que decidimos hacer, además de decirles que no podemos, es decirles: ¿no podrían ustedes mirar las cosas de un modo un poco distinto?».

En la homilía de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, Bernard Fellay presentó así la situación:

«Ustedes se han enterado de que ha habido una propuesta de Roma, propuesta que dice: «Estamos dispuestos a reconocerlos a ustedes». El problema es que sigue habiendo una condición. Esta condición ha podido variar un poco en su formulación, pero en el fondo sigue siendo la misma. Esta condición es: hay que aceptar el Concilio. Podría resumirse la situación actual diciendo: «Sí, ustedes pueden criticar el Concilio, pero con una condición: primero hay que aceptarlo». Y nosotros decimos: «¿Que se puede criticar después?». Creo que este es un resumen honesto de la situación actual. No es difícil describirles a ustedes nuestra respuesta».
Más adelante el mismo Fellay refiere un punto que pone a la fraternidad ipso facto fuera de la ya de por sí comunión imperfecta en que estaban respecto a la Iglesia pues se trata de una negación ya no sólo del Concilio Vaticano II sino también del Catecismo de la Iglesia Católica (el texto íntegro de la homilía en su original francés puede consultarse en este enlace):

«En esa famosa propuesta, se nos dice: «Ustedes se comprometen a reconocer que en los puntos del Concilio que plantean dificultad, el único modo de comprenderlos es entenderlos a la luz de la Tradición continua y perpetua, o sea, a la luz del Magisterio precedente». La luz de la Tradición es el único modo con el que se pueden comprender los puntos dudosos. Van incluso más lejos: «Cualquier proposición e interpretación de estos textos dudosos, que se opusieran al Magisterio perpetuo y continuo de la Iglesia, debe rechazarse…». Es lo que nosotros hemos hecho siempre. Pero hay un diminuto inciso que añade: «…como dice el Nuevo Catecismo»; ahora bien, el Nuevo Catecismo repite lo que dice el Concilio».
Apenas el 2 de diciembre de 2011 L´Osservatore Romano, el diario propiedad de la Santa Sede, publicó en seis idiomas un artículo del Vicario General del Opus Dei «Sobre la adhesión al concilio Vaticano II. En el quincuagésimo aniversario de su convocación» (léase aquí en español).

Para contextualizar mejor quiénes son los lefebvristas ofrecemos este video:


Jorge Enrique Mújica, LC en Google+