viernes, 11 de mayo de 2012

Legionarios de Cristo, una humillación más ante las recientes noticias

Llega el momento de volver a soportar la humillación. Una vez más de un modo, si cabe decirlo así, todavía «más cercano». En los últimos años y en diferentes lugares, la congregación religiosa a la que pertenezco ha tenido noticia de hechos inmorales cometidos por alguno de sus miembros.

Tras la humillación que ha supuesto conocer quién era en realidad el P. Maciel, llega el momento de aceptar con humildad que las acusaciones contra siete legionarios son verosímiles y que ya se han canalizado a la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo de la Iglesia que ha asumido en tiempos recientes el procesamiento de todos los casos relacionados con abusos de menores por parte de sacerdotes dentro de la Iglesia. Excepto uno, se trataría de delitos acontecidos décadas atrás. La misma Congregación para la Doctrina de la Fe recibió dos acusaciones más, pero no relacionadas con abusos de menores, y el 15 de mayo de 2012 la Legión de Cristo publicó una comunicación y algunas aclaraciones relacionada con el caso del P. Thomas Williams en concreto (puede leerse entero aquí).

Desde hace 11 años soy legionario Cristo, un legionario de Cristo muy feliz de serlo e inmensamente agradecido con Dios nuestro Señor por el don de mi vocación en esta familia religiosa. Aquí aprendí a amar a Cristo, a la Iglesia, al Papa y a cada alma. No puedo dejar de recordarlo, reconocerlo y decirlo. Desde luego que informaciones como las enunciadas más arriba llenan de una profunda tristeza y de un rechazo radical pues no es eso lo que se nos inculca en la Legión ni lo que un verdadero religioso quiere vivir en su vida consagrada al servicio de las almas. Suponen, además, una profunda humillación al tratarse de religiosos de la misma congregación a la que pertenezco. La fe ayuda a aceptar con docilidad y a buscar la reparación también por los pecados de otros.

Sin embargo, el amor a esta obra de Dios no disminuye por el eventual pecado personal de alguno de sus miembros. No los justifico. Al contrario, condeno y deploro esos delitos y pido tanto a los superiores mayores de la Legión como al organismo competente de la curia romana que, de determinarse con certeza la culpabilidad de los imputados por delicta graviora, se actúe con todo el rigor que compete a crímenes de ese tipo. Para los que sean hallados culpables –ojalá que ninguno– valdrían aquellas palabras, tan claras como contundentes, del Papa Benedicto XVI en su carta a los irlandeses del 19 de marzo de 2010: «Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. […] Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesperéis de la misericordia de Dios».

A título personal debo decir que se valora el que haya sido la misma Legión de Cristo la que dio a conocer estas noticias. En el comunicado del 25 de marzo de 2010, firmado por el director general  y todos los directores territoriales de los Legionarios de Cristo, se hablaba de un compromiso para «mejorar nuestra comunicación». Se puede ver esto como un paso más en esa línea. En este sentido, esta transparencia es también motivo de confianza pues en los diferentes casos se han aplicado tanto las disposiciones de la justicia civil y/o de la eclesiástica, dado que en la congregación ya existen Códigos de Conducta para el trato con menores y la acreditación ante http://www.praesidiuminc.com/.

En este blog se ha dado un seguimiento profesional, sereno y completo a informaciones relacionadas con los Legionarios de Cristo (la serie completa de artículos puede consultarse en este enlace). Muchas personas se han acercado a este espacio por el modo como hemos abordado las diferentes situaciones. Agradezco a todos los lectores su interés. Muchos de ustedes han agradecido la franqueza de los artículos así que no podíamos dejar de publicar uno así, también cuando las noticias no son las que uno quisiera comentar.

Antes de terminar, mando unas palabras de aliento a todos mis hermanos legionarios que en el día a día de su trabajo apostólico dan gloria a Dios con la fidelidad de su entrega. Son también de Benedicto XVI esas líneas dirigidas a sacerdotes y religiosos irlandeses que resuenan ahora también en los oídos de muchos de los que, con la gracia de Dios, seguiremos dando la cara por la Iglesia de Cristo, por esta obra suya, su Legión, con el afán de servicio por amor a Jesús:
Todos nosotros estamos sufriendo las consecuencias de los pecados de nuestros hermanos que han traicionado una obligación sagrada […]. A la luz del escándalo y la indignación que estos hechos han causado, […] muchos os sentís personalmente desanimados e incluso abandonados. También soy consciente de que a los ojos de algunos aparecéis tachados de culpables por asociación, y de que os consideran como si fuerais de alguna forma responsable de los delitos de los demás. En este tiempo de sufrimiento quiero reconocer la entrega de vuestra vida sacerdotal y religiosa, y vuestros apostolados, y os invito a reafirmar vuestra fe en Cristo, vuestro amor a su Iglesia y vuestra confianza en la promesa evangélica de redención, de perdón y de renovación interior. De esta manera, demostraréis a todos que donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia (cf. Rm 5, 20).
Jorge Enrique Mújica, LC, en Google+.

Nota posterior: en los portales oficiales del Regnum Christi en español e inglés se han publicado dos notas más amplias que reflejan la postura instucional sobre este tema. Pueden leerse aquí en español y aquí en inglés.