sábado, 16 de junio de 2012

1 video, 8 imágenes y 3 enlaces para decir ¡feliz día del padre!

Durante el mes de junio muchos países celebran a los papás. Así como hay un día dedicado a las madres también hay uno en honor a los padres. La fecha invita no sólo a la celebración sino también a recordar el significado profundo de lo que la paternidad misma significa.

Paternidad dice relación a unos hijos, a una esposa, al matrimonio... a Dios. Es cierto que la figura del padre no pasa por el mejor momento. Benedicto XVI dedicó un espacio de una de sus catequesis a tratar precisamente el tema de la figura paterna en relación a Dios. Transcribo ese precioso extracto intercalando un video que me ha recordado precisamente lo que el Papa mencionó y que también sirve para el "día del padre". Después coloco las imágenes y, finalmente, tres enlaces que pueden ayudar para la celebración. Aprovecho para enviar una muy cordial felicitación a todos los papás que leen este blog.
«Tal vez el hombre de hoy no percibe la belleza, la grandeza y el consuelo profundo que se contienen en la palabra «padre» con la que podemos dirigirnos a Dios en la oración, porque hoy a menudo no está suficientemente presente la figura paterna, y con frecuencia incluso no es suficientemente positiva en la vida diaria. La ausencia del padre, el problema de un padre que no está presente en la vida del niño, es un gran problema de nuestro tiempo, porque resulta difícil comprender en su profundidad qué quiere decir que Dios es Padre para nosotros. De Jesús mismo, de su relación filial con Dios podemos aprender qué significa propiamente «padre», cuál es la verdadera naturaleza del Padre que está en los cielos. Algunos críticos de la religión han dicho que hablar del «Padre», de Dios, sería una proyección de nuestros padres al cielo. Pero en realidad es lo contrario: en el Evangelio, Cristo nos muestra quién es un padre y cómo es un verdadero padre; así podemos intuir la verdadera paternidad, aprender también la verdadera paternidad. […] Es precisamente el amor de Jesús, el Hijo unigénito el que revela la verdadera naturaleza del Padre: Él es el Amor, y también nosotros, en nuestra oración de hijos, entramos en este circuito de amor, amor de Dios que purifica nuestros deseos, nuestras actitudes marcadas por la cerrazón, por la autosuficiencia, por el egoísmo típicos del hombre viejo.
Así pues, podríamos decir que en Dios el ser Padre tiene dos dimensiones. Ante todo, Dios es nuestro Padre, porque es nuestro Creador. Cada uno de nosotros, cada hombre y cada mujer, es un milagro de Dios, es querido por él y es conocido personalmente por él. Cuando en el Libro del Génesis se dice que el ser humano es creado a imagen de Dios (cf. 1, 27), se quiere expresar precisamente esta realidad: Dios es nuestro padre, para él no somos seres anónimos, impersonales, sino que tenemos un nombre. Hay unas palabras en los Salmos que me conmueven siempre cuando las rezo: «Tus manos me hicieron y me formaron» (Sal 119, 73), dice el salmista.
Cada uno de nosotros puede decir, en esta hermosa imagen, la relación personal con Dios: «Tus manos me hicieron y me formaron. Tú me pensaste, me creaste, me quisiste». Pero esto todavía no basta. El Espíritu de Cristo nos abre a una segunda dimensión de la paternidad de Dios, más allá de la creación, pues Jesús es el «Hijo» en sentido pleno, «de la misma naturaleza del Padre», como profesamos en el Credo. Al hacerse un ser humano como nosotros, con la encarnación, la muerte y la resurrección, Jesús a su vez nos acoge en su humanidad y en su mismo ser Hijo, de modo que también nosotros podemos entrar en su pertenencia específica a Dios. Ciertamente, nuestro ser hijos de Dios no tiene la plenitud de Jesús: nosotros debemos llegar a serlo cada vez más, a lo largo del camino de toda nuestra existencia cristiana, creciendo en el seguimiento de Cristo, en la comunión con él para entrar cada vez más íntimamente en la relación de amor con Dios Padre, que sostiene la nuestra. Esta realidad fundamental se nos revela cuando nos abrimos al Espíritu Santo y él nos hace dirigirnos a Dios diciéndole «¡Abba, Padre!». Realmente, más allá de la creación, hemos entrado en la adopción con Jesús; unidos, estamos realmente en Dios, somos hijos de un modo nuevo, en una nueva dimensión» (Benedicto XVI, extracto de la audiencia del miércoles 23 de mayo de 2012).

Esta presentación se puede compartir reenviando el siguiente enlace: http://www.flickr.com//photos/mujicalc/sets/72157630144433998/show/.

Otros recursos para el día del padre:

13 comerciales para decir feliz día del padre
http://actualidadyanalisis.blogspot.ch/2010/06/13-comerciales-para-decir-feliz-dia-del.html.

¿Y si por el día del padre le regalas una misa a tu papá? Esta es la genial idea de Catholic.net: http://es.catholic.net/padres/.

Una web para hombres que hará feliz a las mujeres
http://evangelidigitalizacion.blogspot.com/2012/05/una-web-para-hombres-que-hara-feliz-las.html.

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