lunes, 6 de agosto de 2012

El iPad y los libros sagrados: ¿apostar por lo efímero o proteger lo sagrado?

TheJournal.ie los llama «ipriest». Lo hace para designar a los cada vez más numerosos sacerdotes católicos que usan el iPad para decir la misa, leer el breviario, descargar oraciones o también para actividades «menos sacras» como la consulta de sus cuentas de Twitter, Facebook o correo electrónico (cf. Growing number of ‘iPRIESTS’ now using ipads on altar, 27.07.2012).

El uso creciente de dispositivos móviles y su uso durante la misa u otros oficios litúrgicos relevantes ha llevado a los obispos de la Conferencia Episcopal de Nueva Zelanda a dictar una medida disciplinar: los iPad, e-readers y smartphones no están permitidos como sustitutos del Misal Romano.

Esa disposición disciplinar es la primera a nivel Iglesia católica y abarca a todos los sacerdotes neozelandeses. ¿Qué está detrás de la medida? El blog «Evangelidigitalización» publicaba el 5 de agosto de 2012 una traducción de un artículo del padre Antonio Spadaro aparecido originalmente en la revista mensual italiana «Jesus» («Come cambia il concetto di Libro sacro al tempo dell’iPad”», julio de 2012). En esa publicación el sacerdote jesuita evidenciaba cómo los obispos neozelandeses identificaron los libros sagrados, como el Misal Romano, con los iconos, para tomar esa decisión.

En la tradición cristiana oriental los iconos suponen no sólo un elemento de acceso a la contemplación de las cosas divinas sino también un soporte que trata de evidenciar la eternidad, y en ese sentido lo sagrado, contra lo efímero de las cosas que pasan. Los libros actuales supondrían un soporte duradero en contra de lo fluido y pasajero de las «páginas» de los dispositivos móviles que, conforme muestran el time line de Facebook o Twitter, otras muestran algo tan sagrado como las palabras de la consagración del cuerpo de Cristo (véase «¿Se puede usar el iPad para celebrar la misa?»).

¿Habrá uniformidad posteriormente de modo que en todas las Conferencias Episcopales se proceda igualmente? Quizá sea el momento para que la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos intervenga y dicte normas comunes para todas las diócesis del mundo. ¿Deben ser necesariamente prohibitivas? Posiblemente no. Una solución podría ser reservar el uso de tabletas exclusivamente para las celebraciones litúrgicas (es la opinión, por ejemplo, de un especialista en liturgia, cf. «El iPad en la misa: ¿sí o no? Entrevista a un especialista»), aunque será otra la instancia que decidirá definitivamente.

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