sábado, 18 de agosto de 2012

Las chicas punk Pussy Riot: de la profanación de una catedral a la cárcel

El grupo punk cantando en el alta mayor de la catedral
ortodoxa de Moscú.
Sus nombres son Nadia Tolokonikova, Maria Aliojina y Ekaterina Samutsevich. Forman parte de una banda de música punk llamada Pussy Riot. El caso de estas tres jóvenes ha dado la vuelta al mundo pero con distorsiones que las presentas más como víctimas que como responsables de los actos vandálicos cometidos.

Era el 21 de febrero de 2012 cuando las "Pussy Riot" ingresaron a la catedral "Cristo Salvador", de Moscú, se subieron al altar mayor y, con capuchas, se pusieron a bailar y cantar contra el presidente ruso, Vladimir Putin. La letra de la canción osciló entre la burla política y la mofa religiosa.

El 17 de agosto de 2012 fueron finalmente sentenciadas a dos años de cárcel. Durante los días inmediatamente anteriores a la condena recibieron apoyo de innumerables personajes y asociaciones de diversas partes del mundo (paradójicamente, la mayoría de izquierdas, socialistas u ordinariamente indiferentes a las burlas que se hacen al cristianismo).


Algunas reflexiones personales sobre este caso:

- Las chicas mencionaron que habían cantado y bailado en la catedral porque el patriarca ortodoxo ha expresado su apoyo a Vladimir Putin. Independientemente de las manifestaciones de apoyo, una cosa son las opiniones del señor patriarca y otra burlarse de la fe de miles de personas al profanar una iglesia catedral. Por cierto, según encuestas recientes, para muchos rusos la Iglesia Ortodoxa no es lo bastante activa políticamente.

- Todos somos responsables de nuestros actos: la sentencia es una consecuencia de un acto de vandalismo. Aquí no se juzga si tenían razón o no en manifestar su desacuerdo sobre el señor Putin sino el lugar y el modo que eligieron para hacerlo. Las chicas han manifestado arrepentimiento -y esperamos que sea honesto- y han pedido disculpas a los cristianos ortodoxos. Quien pide una disculpa es porque reconoce que algo que hizo no estuvo bien. Y si no estuvo bien, lo admite y pide perdón, habrá que perdonar, pero también se debe reparar por el mal cometido. A mi juicio la sentencia tiene un valor pedagógico que evidencia que algo no estuvo bien.

- Diversos organismos internacionales han expresado que les parece una sentencia muy severa y que la determinación va contra la libertad de expresión de las Pussy Riot (y no se dice, por ejemplo, que la misma iglesia ortodoxa rusa ha pedido clemencia para las tres jóvenes). Sobre la tan argumentada "libertad de expresión" remito al artículo de Elentir que está excelente (Pussy Riot: ¿no quedábamos en que tu libertad acaba donde empieza la del otro?) e invito a ver este video de otra muestra más de "libertad de expresión": una mujer en topless derribando una cruz con una sierra el´´ectrica tras la sentencia contra las Pussy Riot. ¡Viva la "libertad de expresión"!, ¿verdad?

- Por último, creo que dentro de lo "menos peor" de la sentencia es que sólo serán dos años en la cárcel. Si hubiera sido en una mezquita ahora estaríamos diciendo misas por el eterno descanso de sus almas.


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