jueves, 16 de agosto de 2012

Vatileaks y el mayordomo corrupto: algo inusual en las costumbres del Vaticano

Paolo Gabriele, el ex mayordomo del Papa.
Una publicación "inusual en las costumbres del Vaticano" es la manera como el padre Federico Lombardi, portavoz oficial de la Santa Sede, ha definido al comunicado de prensa emitido la mañana del 13 de agosto de 2013 sobre el ex mayordomo del Papa y el caso Vatileaks. En la nota del padre Lomabardi, publicada por Radio Vaticana, se habla también de un modo concreto de crecimiento en la dirección de la "transparencia y de la coherencia en el campo de la comunicación y el debate sobre otras cuestiones no estrictamente eclesiásticas" (la nota se puede leer completa en castellano en este enlace).

Desde que se publicó el "Procedimiento penal ante el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano en relación al señor Paolo Gabriele: requisitoria del Promotor de Justicia y sentencia de envío a juicio pronunciada por el jues instructor" (13.08.2012) he leído inmensa cantidad de artículos y titulares que, a mi juicio, no reflejan con exactitud lo que minuciosamente sí reporta la información vaticana.

Hasta cierto punto resulta comprensible: se trata de 36 página en italiano que deben ser leídas con pausa. De por sí el documento da una visión de conjunto pues permite conocer citas textuales del ex mayordomo e incluso detalles de conversaciones prevías en el ámbito de la familia pontificia o de la manera como Paolo Gabriele dio con el "periodista" que convirtió los documentos filtrados en libro. Hay una secuencia cronológica de los hechos que ayuda a entenderlos mejor y a identificar los diferentes momentos y el itnerario que este caso ha seguido. También se reportan los resultados de dos informes psicológicos realizados al ex mayordomo (ambos con conclusiones diferentes) y se habla por vez primera del nuevo imputado en el caso: el informático Claudio Sciarpelletti.

De todo lo que he leído me parece que el artículo más completo (y que "ahorra" las 36 páginas a quien no quiere leerlas) es el de Mario Ponzi en L´Osservatore Romano (del 14 de agosto de 2012). Lo reproduzco más abajo dado que no veo manera de poder redactar el propio artículo en un periodo inmediato. Antes de pasar al texto debo decir que tras la lectura de las 36 páginas del "Procedimiento penal ante el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano en relación al señor Paolo Gabriele: requisitoria del Promotor de Justicia y sentencia de envío a juicio pronunciada por el jues instructor" se percibe claramente la voluntad de transparencia de la Santa Sede y eso no ha pasado desapercibido en la prensa mundial quien, casi unánimemente, lo ha notado y reconocido.

Por cierto, uno de los mejores video reportajes sobre todo este asunto es el trabajo realizado por Blanca Ruíz Antón para RomeReports. Un video preparado antes del comunicado al que aquí nos estamos refiriendo pero que le da precisamente el contexto anterior general.


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Dos solicitudes de juicio en el Vaticano

Por hurto agravado y por complicidad


Dos solicitudes de juicio al Tribunal vaticano por delitos de hurto agravado y complicidad como resultado de noticias reservadas durante una transmisión televisiva y a través de la publicación, en el libro de Gianluigi Nuzzi, de documentos privados robados del apartamento pontificio. De hurto agravado deberá responder Paolo Gabriele, ayudante de cámara del Papa; de complicidad Claudio Sciarpelletti, un laico analista y programador que trabaja en las oficinas de la Secretaría de Estado. A ellos, en cambio, no se les han imputado las acusaciones de violación del secreto de oficio «por carencia de pruebas» y de concurso en hurto agravado «por insuficiencia de pruebas ». La sentencia de solicitud de juicio, emitida por el juez instructor Pietro Antonio Bonnet a petición del promotor de justicia Nicola Picardi, se hizo pública la mañana del lunes 13 de agosto, y se explicó a los periodistas acreditados ante la Sala de prensa de la Santa Sede.

El hecho de haber llegado a esta sentencia, sin embargo, no significa que el proceso mismo se deba considerar concluido.Como observa el mismo Bonnet, esta primera fase tiene en cuenta sólo el «delito de hurto agravado y respecto de los acusados Paolo Gabriele y Claudio Sciarpelletti, quedando obviamente abierto el proceso por los restantes hechos que constituyen delito respecto de los citados acusados, y/u otros».

La publicación íntegra del documento —puso de relieve el padre Federico Lombardi, director de la Sala de prensa de la Santa Sede— indica la voluntad de transparencia y el respeto de la autoridad judiciaria vaticana. Por otra parte, siempre ha existido «la clara intención del Papa de respetar el trabajo de la magistratura y sus resultados», destacó también el padre Lombardi. Y «eso explica también la no publicación de resultados de la comisión cardenalicia» para no ejercer condicionamientos.


En las 35 páginas presentadas esta mañana —íntegramente accesibles en la página web de la Santa Sede (www.vatican.va) — se ilustran tanto el procedimiento penal ante el tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano, con la requisitoria del promotor de justicia Nicola Picardi, como el sumario concluido con la sentencia de solicitud de juicio. La densa documentación ofrece numerosos detalles de la investigación iniciada después de la primera difusión de noticias y documentos reservados, el 3 de febrero de 2012. Se refieren a declaraciones hechas por los acusados y a testimonios de muchas personas escuchadas por los investigadores, cuyos nombres se han sustituido con letras del alfabeto «por un principio de corrección» como explicó el padre Lombardi.

Luego se enumeran todas las verificaciones realizadas, como prevén la legislación y los procedimientos penales, para certificar las responsabilidades de Gabriele antes de formular la acusación, proceder al arresto, establecer la imputabilidad del acusado, con particular referencia tanto a su posible estado de enfermedad mental como al concepto normativo de consciencia y libertad de sus propios actos. Al respecto, se presentaron los informes del perito profesor Roberto Tarantelli, nombrado de oficio por el Tribunal, y del perito profesor Tonino Cantelmi, nombrado por los abogados del acusado. Sobre la base de los informes de los peritos, de las respuestas de Paolo Gabriele, de los testimonios recogidos durante las investigaciones y de las irrefutables pruebas encontradas en las habitaciones de Gabriele —entre otras cosas se encontraron un cheque y objetos desaparecidos del apartamento pontificio —, el juez instructor se ha decantado por la sanidad mental y, consiguientemente, por la imputabilidad jurídica. Gabriele también ha hecho confesión explícita y espontánea del delito del que ha sido acusado.

«Menos grave» se define la situación de Sciarpelletti, al cual, a causa de las «declaraciones contradictorias » que ha hecho, el juez le ha imputado el delito de complicidad. Su actitud, sin embargo, «ha influido negativamente en la actividad procesal, eludiendo la investigación de la autoridad y obstaculizando en particular las investigaciones de la policía judicial y de las relativas búsquedas ». En un cajón del escritorio de Sciarpelletti se halló un sobre sellado «que contenía documentos reservados», también ellos objeto de publicaciones. Sciarpelletti, arrestado también él el 25 de mayo, sólo estuvo un día detenido. La naturaleza de la acusación, de hecho, permitió la inmediata concesión de arresto domiciliario.

El Papa «ha recibido estos documentos —ha dicho el padre Lombardi— y los ha leído. Él puede intervenir cuando quiera o considere oportuno». El director de la Sala de prensa añadió que una hipótesis muy probable es que el debate se produzca en el otoño.

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