sábado, 15 de septiembre de 2012

Un año en Twitter. 10 lecciones aprendidas útiles para otros tuiteros

Ya pasó un año desde que saqué la primera cuenta en Twitter. Tras el primer account, destinado al envío de informaciones, análisis y recursos diarios sobre temas de Iglesia-religión, familia y vida, y la tratativa que se les dispensa en los medios de comunicación, le siguió uno "más personal" sobre temas de fe e internet, sobre Dios y la web.

Twitter es un microblog y su éxito radica en la versatilidad para convertir lo "micro" en algo dinámico según el gusto del usuario. En este sentido, no hay usos "definidos" de Twitter sino tantas posibilidades de utilización como el ingenio de las personas que quieran aprovecharlo.

Dicho esto, ofrezco 10 consejos aprendidos en base a la experiencia de uso de este año (y la lectura de no poca bibliografía especializada al respecto). Quiero a gradecer a todas las personas que han decidido seguir el trabajo personal en @web_pastor y en @mujicaje: 1,612 personas en la primera y 1,514 en la segunda, según los datos del sábado 15 de septiembre de 2012. Tengo bien claro que no son números sino personas y de ahí mi interés para servirles mejor y la responsabilidad que de este servicio se deriva.

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1. Darle una orientación específica al perfil de Twitter. Quizá sea la herencia común que Twitter conserva respecto a los blogs: tratan temas específicos o que dicen relación con él. ¿Cuál es el tema de su perfil de Twitter?

2. Relacionarse con perfiles afines. Si se tiene claro el tema de interés sobre el que versará la propia cuenta de Twitter conviene seguir a los líderes de opinión o de distribución de contenidos en torno al tema elegido. Esto se puede hacer de dos modos: 1) convirtiéndose en followers o 2) agregándolos a listas. ¿Cuál es la diferencia? En el primer caso se evidencia un seguimiento público de un perfil mientras que en el segundo se pueden seguir cuentas sin necesidad de ser seguidores públicos (les presento el ejemplo de listas que he creado en uno de los perfiles: listas de @web_ pastor)

3. Una sana distancia de Twitter. Twitter genera adicción. Dada la inmediatez y lo sencillo con que se pueden establecer conversaciones, dado que tuitear no cuesta, se puede hacer desde un teléfono móvil y parece que "no pasa nada" si se dicen cosas incorrectas (incluso si son correctas), Twitter puede derivar en una dependencia. Hay que distinguir lo pasajero de lo duradero.

4. Citar e interactuar. Conviene citar a los autores de contenidos ajenos: artículos, imágenes, videos. Suelen agradecer y eso da visibilidad a la propia cuenta. La interacción en torno a temáticas conocidas por el titular de una cuenta de Twitter supone conversación: "hablar" pero también escuchar. Son conocidos los hashtag: ¡hay que usarlos! Incluso proponerlos.

5. Un contenido de valor implica que uno lo genera o lo encuentra y es el primero en distribuirlo. Esto es lo que le da un aire de "exclusivas" al propio perfil, de acuerdo al tema elegido. Ciertamente a veces se puede (incluso se debe) retuitear, pero la cuenta no debe convertirse en un perfil de retuits.

6. Saber titular. Sustancial y primariamente Twitter funciona en base a texto. Las palabras atraen o no hacia el enlace, hacia la foto o hacia el video. En consecuencia hay que saber presentar, hay que aprender a hacer atractivo el titular de modo que la persona quiera saber que sigue a esos "encabezados". Y de la mano de los titulares va la hora de envíos de los tuits: si tuitea a las 7:00 de la mañana del domingo, cuando la mayoría de las personas están todavía en la cama, pues lo más seguro es que no lean tus tuits. Para atinar mejor al mejor horario conviene tener claro quién es mi "auditorio" y dónde está. Si tuiteo desde América y mi auditorio está en Europa, pues hay horas de diferencia que conviene tomar en cuenta. Le puede ayudar este artículo sobre la mejor hora para publicar contenidos en Twitter y Facebook.

7. Parámetros de éxito. El éxito es algo bastante relativo. Si su cuenta es sobre las amibas asiáticas seguramente no suscita el mismo interés que el de Lady Gaga o uno sobre política americana. Por tanto, no mida el éxito en función de la cantidad de seguidores. Para un cristiano, dicho sea de paso, los frutos se miden de otra manera: no es uno quien los mide sino Dios. Y muchas veces los "fracasos" humanos son "éxitos" de fe. Un poco de humildad nunca viene mal. ¡Ah! Si alguien le retuitea o le da #FF, agradezca, le están reconociendo su trabajo.

8. Entender la relación "seguidor-seguido". Twitter no es Facebook, LinkedIn o Google+. Su dinámica es muy sencilla: hay personas que siguen a otras sin que éstas sigan a quienes les siguen necesariamente. La comunicación es más bien unidireccional. Por tanto, si espera que Twitter funcione como Facebook sepa esperar sentado porque no es así.

9. Lo que debe evitar hacer. Aquí podemos mencionar varios puntos: no tuitear mucho en poco tiempo (debo decir que en esto no soy muy buen ejemplo pero sólo tengo unos minutos por la tarde... Se ve que me tienen paciencia porque siguen los tuits, ¡gracias!), dejar sin respuesta una conversación respetuosa (porque hay unas irrespetuosas, eas si se pueden evitar, si se quiere... De otro modo es darle relevancia a alguien que quizá no la tiene y además es un anónimo) o, si es una cuenta pública profesional, convertirla en la pizarra de recados sobre irrelevancias...

10. Fe en Dios. Esta es la más importante para mí y la digo siempre: si su proyecto es "suyo", preocúpese de verdad; si su proyecto es de Dios, entonces calma. Dios existe y no eres tú, relájate. Él bendice y lo hace de modos tan misteriosos como efectivos.

Seguramente que podría haber muchos otros consejos. Quizá luego podremos irlos enriqueciendo.

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