lunes, 8 de octubre de 2012

Vatileaks en la prensa: concluye el juicio del mayordomo del Papa (o no sólo cuervo, también zorro)

No pasó desapercibida la evidente sonrisa de satisfacción del ex mayordomo del Papa tras escuchar la sentencia final tras la última sesión de su juicio, el pasado sábado 6 de octubre de 2012, por robo agravado y filtración de documentos: 3 años de cárcel que, al final, fueron reducidos a 18 meses.

Evidentemente el resultado no pasó desapercibido en la prensa mundial: fue portada de la versión on line de la BBC; el londinense The Guardian subrayó la pena leve que se le dio al imputado mientras que el también británico Daily Telegraph se limitó a recordar que el caso del ex mayordomo es uno de los mayores escándalos que han golpeado últimamente a la Santa Sede.

En Francia el diario parisino Le Figaro lo destacó diciendo que el caso de la filtración de documentos ha sido una de los más extenuantes para la Santa Sede mientras que La Croix se aventura a hablar sobre el futuro de Paolo Gabriele: «una vez puesto en libertad, al ex mayordomo podría confiársele tareas menores y discretas al interior del Vaticano, a cambio de su silencio mediático».



En Alemania el Suddeutsche Zeitung se pregunta por el futuro de Gabriele: ¿apelará la sentencia o esperará el perdón del Papa? El Bild se concentra en otro aspecto: la ausencia de un verdadero protagonismo en lo que llama «historia de espías».

En España el periódico El Mundo habla de un Vatileaks inacabado pues, según sus cavilaciones, no se ha llegado al fondo. El diario El País, por su parte, dedica una larguísima y tendenciosa crónica reduciendo el hecho, como es su costumbre habitual, a una lucha de poderes al interior de la Iglesia.

La prensa estadounidense también ha dedicado amplios espacios a la cobertura del juicio del mayordomo: The New York Times destaca la impasibilidad de Paolo Gabriele mientras que la CNN se enfoca en las dudas sobre si actuó o no actuó solo. Aprovechando la ocasión, The Daily Beast escupe su amago contra la Santa Sede mientras que The Washington Post expresa reservas sobre la conclusión del proceso.

Una panorámica mediática así de general refleja, en el fondo, la disparidad de aproximaciones y la tratativa parcial del caso según la línea editorial de cada periódico, más que la realidad de lo que ha estado detrás.

De todas las cabeceras, es especialmente interesante lo que menciona La Croix y Suddeutsche Zeitung al hablar sobre el futuro del ex mayordomo y la levedad de la pena.

En la conferencia de prensa posterior a cuando se dictó la sentencia, el portavoz oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede reconoció que el Papa podía conceder el perdón al «cuervo»: «La posibilidad de la concesión del perdón es muy concreta y muy verosímil», aunque dijo no tener detalles acerca de cuándo se produciría esto. Ya de hecho, a Paolo Gabriele se le ha dado la posibilidad de no pasar los 18 meses en la cárcel sino de tener libertad condicional durante ese lapso de tiempo. ¿Cuál será el futuro de este hombre? No es verosímil pensar que se le contrate de nuevo en el Vaticano después de haber robado y filtrado documentos confidenciales (según se supo durante el juicio, en su casa había más de un millar de documentos importantes y no sólo digitalizados o fotocopiados, como se dijo en un inicio, sino también originales. Se sabe que el robo de documentos comenzó en 2006 y no recientemente). Lo que sí es muy verosímil es que se dedique a pasear sus hipótesis y elucubraciones por programas de televisión y, tal vez incluso, algún libro en un futuro no muy remoto.

No pocos canales de televisión estarían dispuestos a grabar y transmitir un programa con el tristemente célebre «cuervo» del Vaticano y no menos editoriales estarían ávidas de disparar la venta de sus libros de ficción. A Gabriele la fantasía se le da muy bien y si no basta recordar el invento que dio en una de las audiencias para su juicio al decir que la policía vaticana le había tratado mal durante su estancia en la cárcel cuando, en realidad, no pudo ofrecerle mejor trato (como de hecho declaró en un comunicado de prensa oficial la «gendarmería vaticana»), en sintonía con las normas internacionales de cárcel a las cuales la Santa Sede está adherida. Lo dicho por Gabriele logró distraer la atención haciendo pasar como víctima al culpable y como culpable a la parte afectada en este juicio: la misma Santa Sede (curioso que prácticamente ningún medio pondere el posible gesto del perdón, un rasgo muy propio de la caridad cristiana que sólo podría pasar en el Vaticano). En la casa de Gabriele fueron encontrados textos de masonería y también guías acerca de cómo robar documentos y digitalizarlos con facilidad.

Más allá de un robador perdonado y un futuro hipotético, Gabriele ha dado muestras de astucia. Acudiendo a las características atribuidas muchas veces a la fauna, estamos no sólo ante un «cuervo» sino también ante un «zorro».

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