jueves, 22 de noviembre de 2012

Algunos pasajes del nuevo libro del Papa sobre la infancia de Jesús (o una respuesta a la banalización mediática)

La "pequeña divagación" (palabras textuales del Papa en su nuevo libro sobre La infancia de Jesús) acerca de la ausencia del buey y el asno en la gruta de Belén han dado pie a la prensa secular para reducir una obra tan bella -como seguramente no leída por los hacedores de artículos- al titular fácil que raya en lo frívolo.

Comprensible que un periodista vaya a lo anecdótico, a lo que es capaz de comprender cualquier "hijo de vecino", comenzando por sí mismo. Risible el sólo imaginar que los redactores hayan podido pensar que la fe católica se cimienta sobre dos animalitos de adorno... Prefiero pensar que los tituladores han sido un "poco mulas" al momento de nombrar textos de prensa, a encontrar similutudes con el otro animalito del pesebre. En el campo de los titulares el que sí me gustó fue el de Sandro Magister quien bautiza a uno de sus artículos "El niño Jesús contado por José". Evidentemente se trata de un juego de palabras: el "José" del título alude no al esposo de la Virgen María cuando a Joseph Ratzinger mismo.

Más allá de titulares de ocasión (al respecto remito al artículo del padre Morado en los blogs de Infocatólica, excelentemente titulado "El buey, la mula y la frivolidad"), algunos de los cuales se han centrado en aspectos como la virginidad de la Santísima Virgen María o los reyes magos (no sé si honestamente los periodistas esperaban que el Papa cambiaría de un plumazo la doctrina bimilenaria de la Iglesia sobre la Virgen María o es un modo de compartirnos su ignorancia... o sentido del humor), es interesante la espectativa que puede suscitar un libro cuya única finalidad es "ayudar a muchas persona en su camino hacia Jesús" (cf. p. 5).

Gracias al blog B16 links doy con una excelente compilación de fragmentos de especial interés que me evitan tener que transcribirlos del libro. Marc Argemí los preparó a modo de pregunta y respuesta por lo que tienen ese aire de catecismo que tanto gusta a los niños y también a la gente sencilla que sabe descubrir lo grande en lo pequeño. Sólo amplié la parte del buey y la mula para regocijo de la prensa. Los comparto invitándoles a que consideren este texto (el libro físico impreso), el tercero sobre la vida de Jesús que escribe el Papa, como idea de regalo para esta Navidad. Ya que estamos en el año de la fe, qué mejor obsequio que un libro que nos ayude a conocer a Jesús contado -nada menos- por José... bueno, por Benedicto XVI.

¡Ah! Y sobre cómo llegaron el buey y la mula a los pesebres, nacimientos o belenes, si no aparecen en la Biblia, les recomiendo este video y luego vienen los fragmentos del libro del Papa:



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Sobre Jesús y su misión

¿De dónde viene Jesús?

“El misterio del “de dónde”, del doble origen, se nos presenta de manera muy concreta: su origen se puede constatar, y sin embargo, es un misterio. Sólo Dios es su “Padre” en sentido propio. La genealogía de los hombres tiene su importancia para la historia del mundo. Y, a pesar de ello, al final es en María, la humilde virgen de Nazaret, donde se produce un nuevo inicio, comienza un nuevo modo de ser persona humana” (Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 15).

¿Por qué el nombre de Jesús?

“El nombre de Jesús (Jeshua) significa YHWH es salvación. El mensajero de Dios que habla a José en sueños aclara en qué consiste esta salvación: ‘Él salvará a su pueblo de los pecados’. Con esto se asigna al niño un alto cometido teológico, pues sólo Dios mismo puede perdonar los pecados”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 48-49).

¿Por qué Dios, siendo amor, es signo de contradicción?

“Dios es amor. Pero también se puede odiar el amor cuando éste exige salir de uno mismo para ir más allá. El amor no es una romántica sensación de bienestar. Redención no es wellness, un baño en la autocomplacencia, sino una liberación del estar oprimidos en el propio yo. Esta liberación tiene el precio del sufrimiento de la cruz”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 92-93).

¿Cómo es el reino del Hijo de Dios? ¿Qué relación tiene con los reinos de los poderosos del mundo?

“sigue siendo verdadera (…) la palabra que Jesús dijo a Pilato: ‘Mi reino no es de aquí’ (Jn 18,36). A veces, en el curso de la historia, los poderosos de este mundo quieren apropiarse de él, pero precisamente entonces es cuando peligra: quieren conectar su poder con el poder de Jesús, y justamente así deforman su reino, lo amenazan. O bien queda sometido a la persecución persistente de los dominadores, que no toleran ningún otro reino y desean eliminar al rey sin poder, pero cuya fuerza misteriosa temen. Pero ‘su reino no tendrá fin’: este reino diferente no está construido sobre un poder mundano, sino que se funda únicamente en la fe y el amor”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 39).

¿Por qué la salvación de Jesús consiste en el perdón de los pecados?

“El hombre es un ser relacional. Si se trastoca la primera y fundamental relación del hombre –la relación con Dios- entonces ya no queda nada más que pueda estar verdaderamente en orden. De esta prioridad se trata en el mensaje y el obrar de Jesús. Él quiere en primer lugar llamar la atención del hombre sobre el núcleo de su mal y hacerle comprender: Si no eres curado en esto, no obstante todas las cosas buenas que puedas encontrar, no estarás verdaderamente curado”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 50).

¿Qué libertad tiene Jesús con respecto a la Ley?

“La libertad de Jesús no es la libertad del liberal. Es la libertad del Hijo, y por ese motivo es también la libertad de quienes son verdaderamente piadosos. Como Hijo, Jesús trae una nueva libertad, pero no la de alguien que no tiene compromiso alguno, sino la libertad de quien está totalmente unido a la voluntad del Padre y que ayuda a los hombres a alcanzar la libertad de la unión interior con Dios”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 125-126).

¿Qué diferencia hay entre la paz del emperador Augusto y la paz de Cristo?

“El reino anunciado por Jesús, el reino de Dios, es de carácter diferente. No se refiere sólo a la cuenca mediterránea y tampoco únicamente a una determinada época. Concierne al hombre en la profundidad de su ser; lo abre hacia el verdadero Dios. La paz de Jesús es una paz que el mundo no puede dar. Aquí se trata en definitiva de una cuestión sobre el significado de redención, liberación y salvación. Una cosa es obvia: Augusto pertenece al pasado; Jesucristo en cambio es el presente y es el futuro: ‘el mismo ayer y hoy y siempre’”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 85).

La geneaología de Jesús

¿Cuál es el sentido de la genealogía de Jesús que describe san Mateo? 

(…) “Se articula en tres grupos de catorce generaciones: primero, ascendiendo desde Abraham hasta David; descendiendo después desde Salomón hasta el exilio en Babilonia, para ir subiendo de nuevo hasta Jesús, donde la promesa llega a su cumplimiento final. Muestra al rey que durará por siempre, aunque del todo diverso al que cabría pensar basándose en el modelo de David.

Esta articulación resulta aún más clara si se tiene en cuenta que las letras hebreas que componen el nombre de David dan el valor numérico de 14 y, por tanto, también a partir del simbolismo de los números, David, su nombre y su promesa, marcan la vía desde Abraham hasta Jesús. Apoyándose en esto, podría decirse que la genealogía, con sus tres grupos de catorce generaciones, es un verdadero evangelio de Cristo Rey: toda la historia tiene la vista puesta en él, cuyo trono perdurará para siempre”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 13-14).

¿Cuál es la estructura simbólica de la genealogía que describe el evangelio de san Lucas?

“la genealogía contiene once veces siete elementos. Tal vez Lucas conocía el esquema apocalíptico que articula la historia universal en doce períodos y, al final, está compuesto por once veces siete generaciones. De este modo, estaríamos ante una insinuación muy discreta de que, con Jesús, ha llegado “la plenitud de los tiempos”; de que con él comienza la hora decisiva de la historia universal: él es el nuevo Adán, que una vez más viene “de Dios”; pero ahora de una manera más radical que el primero pues no existe solamente gracias a un soplo de Dios, sino que es verdaderamente su “Hijo”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 17).

¿Por qué no coinciden las genealogías que describen los evangelistas Mateo y Lucas?

“Para los dos evangelistas no cuentan tanto los nombres de cada uno como la estructura simbólica en la cual aparece la posición de Jesús en la historia: su ser entrelazado en las vías históricas de la promesa y el nuevo comienzo que, paradójicamente, junto con la continuidad de la actuación histórica, caracteriza el origen de Jesús”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 16).

¿Qué papel tiene José en la genealogía de Jesús?

“José es el padre legal de Jesús. Por él pertenece según la Ley, “legalmente”, a la estirpe de David. Y, sin embargo, [Jesús] proviene de otra parte, de “allá arriba”, de Dios mismo”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 15).

Historicidad de las narraciones

¿Son ciertas las narraciones de la infancia de Jesús de san Mateo y san Lucas?

“Lo que Mateo y Lucas pretendían –cada uno a su propia manera- no era tanto contar ‘historias’ como escribir historia, historia real, acontecida, historia ciertamente interpretada y comprendida sobre la base de la palabra de Dios. Esto quiere decir también que su intención no era narrar todo por completo, sino tomar nota de aquello que parecía importante a la luz de la Palabra y para la naciente comunidad de fe. Los relatos de la infancia son historia interpretada y, a partir de la interpretación, escrita y concentrada”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 24)

El nacimiento virginal de Jesús, ¿es un mito o una verdad histórica?

“Quien lea los relatos bíblicos y los confronte con tradiciones afines (…) verá de inmediato la profunda diferencia. No sólo la comparación con las ideas egipcias (…) sino también la ilusión de la esperanza que encontramos en Virgilio nos traslada a mundos de carácter muy diferente. En Mateo y Lucas no encontramos nada de una alteración cósmica, nada de contactos físicos entre Dios y los hombres: se nos relata una historia muy humilde y, sin embargo, precisamente por ello de una grandeza impresionante”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 61-62).

¿Podemos determinar el tiempo histórico en el que nació Jesús?

“Jesús ha nacido en una época que se puede determinar con precisión. Al comienzo de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece una vez más una datación detallada y cuidadosa de aquel momento histórico: es el decimoquinto año del imperio de Tiberio. Se menciona además al gobernador romano de aquel año y a los tetrarcas de Galilea, Iturea y Traconítide, así como también al de Abilene, y luego a los jefes de los sacerdotes. Jesús no ha nacido y comparecido en público en un tiempo indeterminado, en la intemporalidad del mito”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 71).

¿Sucedió la matanza de inocentes por parte de Herodes?

“Es cierto que no sabemos nada sobre este hecho por fuentes que no sean bíblicas, pero, teniendo en cuenta tantas crueldades cometidas por Herodes, eso no demuestra que no se hubiera producido el crimen”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 113)

La anunciación

¿Por qué el ángel saluda a la Virgen María con un chaire, ‘Ave’, en lugar del acostumbrado ‘Shalom’ judío?

“En este punto, conviene comprender el verdadero significado del a palabra chaire: ¡Alégrate! Con este saludo del ángel –podríamos decir- comienza en sentido propio el Nuevo Testamento. (…) La alegría aparece en estos textos como el don propio del Espíritu Santo, como el verdadero don del Redentor”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 33-34)

¿Qué relación tiene la alegría con el título “llena de gracia” que el Ángel aplica a María?

“En griego, las dos palabras, alegría y gracia (chará y cháris), se forman a partir de la misma raíz. Alegría y gracia van juntas”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 35)

La respuesta de la Virgen María al ángel, ¿qué denota sobre su forma de ser?

“María se muestra (…) como una mujer valerosa, que incluso ante lo inaudito mantiene el autocontrol. Al mismo tiempo, es presentada como una mujer de gran interioridad, que une el corazón y la razón y trata de entender el contexto, el conjunto del mensaje de Di9os. De este modo, se convierte en imagen de la Iglesia que reflexiona sobre la Palabra de Dios, trata de comprenderla en su totalidad y guarda el don en su memoria”.
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 40).

¿Por qué la respuesta afirmativa de María al ángel es esencial?

“Tras la caída de nuestros primeros padres, todo el mundo queda oscurecido bajo el dominio de la muerte. Dios busca ahora una nueva entrada en el mundo. Llama a la puerta de María. Necesita la libertad humana. No puede redimir al hombre, creado libre, sin un ‘sí’ libre a su voluntad. Al crear la libertad, Dios se ha hecho en cierto modo dependiente del hombre. Su poder está vinculado al ‘sí’ no forzado de una persona humana”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 42).

De la Navidad a los doce años

A José se le considera un “hombre justo” ¿Qué significa esta expresión?

“Justo (…) es un hombre que vive en intenso contacto con la Palabra de Dios; ‘que su gozo está en la ley del Señor’ (Salmo 1, 2). Es como un árbol que, plantado junto a los cauces de agua, da siempre fruto. La imagen de los cauces de agua de las que se nutre ha de entenderse naturalmente como la palabra viva de Dios, en la que el justo hunde las raíces de su existencia”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 45-46).

¿Por qué José y María van a Belén?

“Un censo cuyo objeto era determinar y recaudar los impuestos es la razón por la cual José, con María, su esposa encinta, van de Nazaret a Belén”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 65)

¿Qué sugiere el hecho que no tuvieran sitio en la posada de Belén para acoger a María, encinta, y José?

“Ya desde su nacimiento, él [Jesús] no pertenece a ese ambiente que según el mundo es importante y poderoso. Y, sin embargo, precisamente este hombre irrelevante y sin poder se revela como el realmente Poderoso, como aquel de quien a fin de cuentas todo depende. Así pues, el ser cristiano implica salir del ámbito de lo que todos piensan y quieren, de los criterios dominantes, para entrar en la luz de la verdad sobre nuestro ser y, con esta luz, llegar a la vía justa”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 73-74).

¿Se puede afirmar que Jesús nació en una gruta?

“En la región en torno a Belén se usan desde siempre grutas como establo (…). Ya en Justino mártir y en Orígenes encontramos la tradición según la cual el lugar del nacimiento de Jesús había sido una gruta, que los cristianos situaban en Palestina. El hecho de que, tras la expulsión de los judíos de Tierra Santa en el siglo II, Roma transformara la gruta en un lugar de culto a Tammuz-Adonis, queriendo evidentemente borrar con ello la memoria cultural de los cristianos, confirma la antigüedad de dicho lugar de culto, y muestra también la importancia que Roma le reconocía”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 74).

¿Nació Jesús entre un buey y una mula?

«El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna remitiéndose a Isaías 1, 3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende”.

Peter Sthurlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: “En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás’. Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo, indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para ‘el buey y el asno’, para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.

En la singular conexión entre Isaías, Habacuc, Éxodo y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como la representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno»
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 76).

¿Quiénes eran los Magos que van a adorar al Niño?

“Aunque no pertenecían exactamente a la clase sacerdotal persa, tenían sin embargo un conocimiento religioso y filosófico que se había desarrollado y aún persistía en aquellos ambientes. (…). Tal vez fueran astrónomos, pero no a todos los que eran capaces de calcular la conjunción de los planetas, y la veían, les vino la idea de que un rey en Judá, que tenía importancia también para ellos. (…) Eran ‘sabios’; representaban el dinamismo inherente a las religiones de ir más allá de sí mismas; un dinamismo que es búsqueda de la verdad, la búsqueda del verdadero Dios, y por tanto filosofía en el sentido originario de la palabra”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 100-101).

¿Qué ve la tradición cuando describe a los Magos como tres reyes? 

[Los ve] “como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa. El rey de color aparece siempre: en el reino de Jesucristo no hay distinción por la raza o el origen. En él y por él, la humanidad está unida sin perder la riqueza de la variedad. Más tarde se ha relacionado a los tres reyes con las tres edades de la vida del hombre: la juventud, la edad madura y la vejez. También ésta es una idea razonable, que hace ver cómo las diferentes formas de la vida humana encuentran su respectivo significado y su unidad interior en la comunión con Jesús”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 102).

¿Por qué dieron los Magos oro, incienso y mirra? 

“La tradición de la Iglesia ha visto representados en los tres dones –con algunas variantes- tres aspectos del misterio de Cristo: el oro haría referencia a la realeza de Jesús, el incienso al Hijo de Dios y la mirra al misterio de su Pasión”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 112).

¿Por qué san Mateo dice que a Jesús se le llamaría nazareno, de acuerdo con los profetas?

“Podemos suponer con buenas razones que Mateo haya oído resonar en el nombre de Nazaret la palabra profética del ‘retoño’ (nezer) y haya visto en la denominación de Jesús como Nazoreo una referencia al cumplimiento de la promesa, según la promesa, según la cual Dios daría un nuevo brote del tronco muerto de Isaías, sobre el cual se posaría el Espíritu de Dios.

Si a esto añadimos que, en la inscripción de la cruz, Jesús es denominado Nazoreo (ho Nazoraios), el título adquiere su pleno significado: lo que inicialmente debía indicar solamente su proveniencia, alude sin embargo al mismo tiempo a su naturaleza: él es el ‘retoño’, el que está totalmente consagrado a Dios, desde el seno materno hasta la muerte”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 122-123).

¿Por qué tardan María y José tres días en encontrar a Jesús en el templo, tras haberlo perdido cuando tenía 12 años?

“Los tres días se pueden explicar de manera muy concreta: María y José habían marchado hacia el norte durante una jornada, habían necesitado otra jornada para volver atrás y, por fin, al tercer día encontraron a Jesús. Aunque los tres días son ciertamente una indicación temporal muy realista, es preciso sin embargo dar la razón a René Laurentin cuando nota aquí una callada referencia a los tres días entre la cruz y la Resurrección”
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Páginas 127-128).

¿Qué valor tienen las palabras de Jesús cuando María y José lo encuentran en el templo?

“Las palabras de Jesús son siempre más grandes que nuestra razón. Superan continuamente nuestra inteligencia. Es comprensible la tentación de reducirlas, manipularlas para ajustarlas a nuestra medida. Un aspecto de la exégesis es precisamente la humildad de respetar esta grandeza, que a menudo nos supera con sus exigencias, y de no reducir las palabras de Jesús preguntándonos sobre lo que ‘es capaz de hacer’. Él piensa que puede hacer grandes cosas. Creer es someterse a esta grandeza y crecer paso a paso hacia ella” 
(Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Barcelona 2012, Planeta. Página 130).