viernes, 29 de marzo de 2013

Francisco, el Papa que besaba los pies de delincuentes

Creo que fue Vittorio Messori el que preguntó a Juan Pablo II qué experimentaba al ser el representante en la tierra de la segunda persona de la Santísima Trinidad. La pregunta hacía notar la relevancia de lo que significa ser el Vicario de Cristo en la tierra: el Papa. Y me ha vuelto a la mente aquella pregunta -planteada más o menos así como la recuerdo- al ver las imágenes del Papa Francisco en la cárcel para menores de Roma.


En un clima de familia el Papa celebró la misa de la cena del Señor a eso de las 17:30 de la tarde. Lavó los pies a doce reclusos, dos de ellos mujeres. En la misa había 50 chicos y 11 chicas. Cuenta el Vatican Information Service que el Papa se arrodilló seis veces. Y vaya si impacta ver a un Papa ya no sólo de rodillas sino incluso besando los pues de jóvenes delincuentes (no olvidemos que si están en una cárcel es porque cometieron un delito). Una muy buena analogía de lo que Cristo hizo hace 2,000 mil años difícilmente la podremos encontrar.


Siendo que en los tiempos que corren es más necesario que nunca recordar las cosas, conviene recordar que también Benedicto XVI acudió a este mismo centro el 18 de marzo de 2007. Echa la consideración y vistas las imágenes, es el momento de pasar del "qué bonito y qué ejemplar" a la imitación personal en las circunstancias cotidianas de cada uno. Las fotos no eran de pose. Tienen mucho más en el fondo y eso es lo que cada uno debe leer en su propia existencia.

Papa Benedicto XVI saludando a uno de los jóvenes presos el 18.03.2007.