sábado, 23 de marzo de 2013

Más allá del evento histórico… Esos detalles que han hecho único el encuentro entre dos Papas

No era la primera vez que hablaban: una de los primeros actos del Papa Francisco fue llamar por teléfono a Benedicto XVI, llamada que volvió a repetir para felicitarlo por el día de su onomástico -19 de marzo-. Pero sí se ha tratado del primer encuentro físico, un encuentro histórico y, para muchos, también con un alto contenido emotivo.

El Papa Francisco salió del helipuerto del Vaticano a las 11:45 de la mañana rumbo a Castelgandolfo (unos 30 kilómetros al sur de Roma). En Castelgandolfo le esperaba Benedicto XVI, vestido de sotana blanca, zapatos negros y una chamarra encima. El abrazo inicial entre dos hombres de Iglesia es la muestra más visible del recíproco aprecio.




Del helipuerto de Castelgandolfo a la residencia el Papa Francisco quiso sentarse en la parte trasera del coche, junto a Benedicto XVI, y no en la delantera, como le corresponde. Al llegar a la residencia la capilla fue el primer lugar que ambos visitaron. En la capilla había un puesto para Papa Francisco pero él prefirió irse a sentar a los reclinatorios de atrás, junto a Benedicto XVI. Y pese a que el mismo Papa emérito le dijo que su lugar era el de adelante, Papa Francisco le respondió con un “somos hermanos”, y se arrodillaron juntos.

Posteriormente vino un encuentro privado de 45 minutos en la biblioteca de la residencia. El Papa Francisco le llevó de regalo a Benedicto XVI un icono de la Virgen María de la humildad. Hasta donde parece, se trata del regalo que el mismo Francisco recibió hace unos días del metropolita ruso Hilarión, del patriarcado ortodoxo.

Fue durante el momento del regalo del icono que el Papa Francisco le dijo a Benedicto XVI: "Se llama la Virgen de la Humildad. Permítame decirle una cosa: he pensado en usted, que ha vivido tanto la humildad durante su pontificado. Nos ha dado tantos ejemplos de humildad y de ternura, verdaderamente. He pensado en usted". Y entonces Benedicto XVI tomó las manos de Francisco y le dijo repetidas veces “gracias, gracias, gracias”. Al tratarse de un encuentro privado no se ha sabido –ni se sabrá- más sobre el contenido de la conversación.

Después vino el almuerzo en el que ambos Papas, el actual y el emérito, estuvieron acompañados por monseñor Georg y monseñor Xuereb. Fuera de la residencia pontificia de Castelgandolfo esperaban cientos de personas y periodistas. El padre Lombardí, portavoz de la sala de prensa de la Santa Sede salió un momento pues ninguno de los dos papas se asomó al balcón. El padre Lombardí reveló que Benedicto XVI volvió a manifestar su total obediencia y reverencia al nuevo Papa.