miércoles, 3 de abril de 2013

Los otros cardenales que también sirven a los pobres y están cercanos a todo el mundo

Cardenal O´Malley trabajando de mesero en un comedor para pobres
de su arquidiócesis.
Las imágenes del Papa Francisco besando niños, manifestando afecto a los enfermos y cercano con todo el mundo han posibilitado un nueva forma de empatía entre la Iglesia y los católicos y no católicos. Pero ese “estilo” no parece ser algo aislado: en la últimas semanas hemos podido conocer muchos de estos detalles por parte de otros muchos cardenales.

Algunos ejemplos: el cardenal Barbarin, arzobispo de Lyon, Francia (¿se acuerdan del cardenal que llegó en bicicleta al pre-Cónclave?) quiso visitar una comunidad de gitanos el pasado Viernes Santo. Con ellos rezó el “Padrenuestro” y les estuvo cercano y disponible. También durante la pasada Semana Santa el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, visitó la cárcel de máxima seguridad de Wallkill, N.Y. Ahí celebró la misa para los presos y estuvo disponible para saludarlos y escucharlos. En Zagreb, la capital croata, fue ampliamente destacado el gesto del cardenal Josip Bozanic, y de otros obispos del país, quienes durante los ritos del triduo pascual cambiaron la cruz pectoral de oro por una fierro. Y en otro lado del mundo, en Brasil, el cardenal Scherer visitó favelas también durante la Semana Santa… Es sobradamente conocido el testimonio del cardenal O´Malley, de Boston, quien personalmente funge de mesero en comedores para pobres de su arquidiócesis…

Cardenal Barbarin con la comunidad de gitanos que visitó el Viernes Santo de 2013.
Cardenal Odilo Scherer durante su paso por algunas favelas (barrios pobres) de su arquidiócesis).
Al menos para mí, resulta evidente que los cardenales no hicieron lo que hicieron (y siguen haciendo) para tomarse una foto y luego hacerla circular en la web. Es uno de los miles de gestos ocultos de caridad y solicitud pastoral que captan las cámaras. Y cuánto ayuda conocer estos testimonios. Y es que si el ex arzobispo de Buenos Aires no fuera Papa hoy en día, tendríamos a otro Vicario de Cristo igual de cercano y cariñoso con su pueblo: con los pobres del espíritu y de lo material. Hoy tenemos al que tenemos y damos gracias por él y todos esos gestos paternos, pero más bien parece ser la constante en el Colegio Cardenalicio, lo que no deja de ser un gran don. Y desde luego que más allá del “qué bonito” o “del qué bueno que hagan eso” estos ejemplos interpelan a la acción en la propia vida. A pasar de la admiración a la imitación. A poner en práctica el lenguaje de los símbolos.