domingo, 28 de julio de 2013

La Jornada Mundial de la Juventud que rejuveneció a los obispos y el flash mob más grande la historia

La Jornada Mundial de la Juventud Río de Janeiro 2013 (la «semana de la juventud», como la quiso llamar el Papa Francisco) ha sido un periodo de gestos papales que han conquistado a los protagonistas de ese masivo encuentros, los jóvenes, y también a los medios de comunicación que no han podido sino rendirse al encanto del Papa de la ternura y de los guiños.

En sus palabras finales durante la misa conclusiva y de envío en la playa de Copacabana (rebautizada simpáticamente como «Papacabana»), el Papa Francisco dijo a los 3 millones de jóvenes ahí presentes que les agradecía lo que habían hecho por él durante la semana del encuentro.

Quizá no es sólo él quien debe agradecer pues en la recíproca donación entre juventud y clero no ha sido el único en recibir. Los casi 2000 obispos participantes en la «JMJ» también han rejuvenecido gracias a la alegría de la fe de tantos participantes. Prueba de ello es lo que sucedió la tarde del sábado 27 de julio, momentos antes de la vigilia de oración con el Vicario de Cristo, cuando en el ensayo para el flash mob que realizarían al día siguiente… ¡los obispos se pusieron a bailar con la coreografía que los jóvenes les mostraban!


Durante el ensayo para el flash mob la tarde del sábado 17 de julio


El flash mob momentos antes de la misa del domingo 28 de julio. El video de abajo también es del flash mob pero del canal de Cancao Nova.


El flash mob de la Jornada Mundial de la Juventud Río de Janeiro 2013 se ha hecho con un espacio en el libro de los records Guinnes. Ciertamente también podría entrar por otros muchos motivos: la misa en la playa más multitudinaria de la historia, por ejemplo, o la concentración masiva en Copacabana más numerosa (el record anterior lo tenían los Rolling Stone con un 1,5 millones en un concierto de 2006 en la misma playa). En fin, que no deja de ser impresionante la sintonía que se logró en esta JMJ: con ese matiz de envío para la misión a la que todos los jóvenes católicos están llamados y que los obispos en particular y el clero y las personas consagradas en general podrán interiorizar en los próximos meses.