viernes, 4 de octubre de 2013

El Papa, las entrevistas y las anchoas: ¿hipótesis de tergiversaciones deliberadas?

Para ver el cartoon en tamaño más grande haa doble clic
encima de la imagen.
Hay quien ha sabido sacarle el toque humorístico a lo de las últimas dos entrevistas realizadas al Papa Francisco: la realizada por La Civiltá Cattolica y la sucesivamente publicada en el periódico italiano –de marcado cariz anticristiano– La Repubblica. El cartoon que acompaña este post es uno de ellos pero también Bruno Moreno en su blog en InfoCatólica ha publicado una «entrevista apócrifa» que sabe sacar partido al respecto.

Más allá de estas simpáticas alusiones hay algo más de fondo que no debería pasar desapercibido. El viernes 27 de septiembre un profesor universitario de una conocida universidad madrileña me enviaba un mail puntualizando tres errores de traducción de la entrevista realizada al Papa por el director de La Civiltá Cattolica (la entrevista fue originalmente hecha en italiano y posteriormente traducida a otros idiomas, con carácter oficial, por otras revistas de la misma Compañía de Jesús: en español concretamente fue la revista «Fe y Razón» la que publicó y distribuyó el texto en la lengua de Cervantes). Cito del correo electrónico:

«Según el texto original de la entrevista (en italiano) el Papa dijo lo siguiente: «Non possiamo insistere solo sulle questioni legate ad aborto, matrimonio omosessuale e uso dei metodi contraccettivi. Questo non è possibile. Io non ho parlato molto di queste cose, e questo mi è stato rimproverato. Ma quando se ne parla, bisogna parlarne in un contesto. Il parere della Chiesa, del resto, lo si conosce, e io sono figlio della Chiesa, ma non è necessario parlarne in continuazione».

Sin embargo, el primer texto publicado de la traducción al español decía lo siguiente: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar”.
Es fácil ver que en estas pocas líneas hay tres gruesos errores de traducción:

A) El Papa no dijo: “No podemos seguir insistiendo sólo en…"; sino: “No podemos insistir sólo en…”

B) El Papa tampoco dijo: “Yo he hablado mucho de estas cosas…"; sino lo contrario: “Yo no he hablado mucho de estas cosas…”

C) Y el Papa tampoco dijo: “Pero si se habla de estas cosas…"; sino: “Pero cuando se habla de estas cosas…".

Después de la difusión inicial del texto de la entrevista (que es la que causa un mayor impacto en la opinión pública) fue corregido el error B; pero los errores A y C permanecen hasta el día de hoy, como se puede apreciar aquí.

El error A lleva a pensar que el Papa rechaza una de las líneas de fuerza de los dos pontificados anteriores.

El error B llevaba a pensar que el Papa había cambiado de postura, aceptando los reproches que le habrían dirigido quienes piensan que no hay que hablar mucho del aborto, el matrimonio homosexual y la anticoncepción.

El error C lleva a pensar que hablar del aborto, el matrimonio homosexual y la anticoncepción no es necesario, sino algo opcional.
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Sobre la entrevista (coloquio, diálogo o conversación) con el fundador y antiguo director del periódico La Repubblica hay otros tantos errores… e invenciones. Andrea Tornielli los ha puesto en evidencia en su blog personal.

En la entrevista Scalfari dice que el Papa dijo que «Los padres conciliares sabían que abrir [la Iglesia] a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de aquello fue hecho muy poco en esa dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de quererlo hacer».

Es en esa afirmación donde Tornielli, buen conocedor de asuntos vaticanos (algunos posiblemente no compartibles), expresa su perplejidad y pone en duda que el Papa Francisco haya referido tal cosa: «No alcanzo a imaginarme al Papa Bergoglio que hablando de sí mismo dice tener “la humildad y la ambición” de querer hacer algo».

Pero no es esa supuesta intervención la que más asombra al conocido vaticanista italiano ni la que más le hace dudar de la autenticidad de las palabras supuestamente dichas por el Papa a Scalfari. En un momento de la entrevista publicada en La Repubblica se habla de que el Papa «antes de la aceptación pidió retirarse por algunos minutos en la habitación junto a la del balcón sobre la plaza».

Según varios cardenales consultados por Tornielli, el Papa Francisco –el entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires– no se retiró a sala alguna antes de su elección ni hay habitaciones contiguas a la del balcón central de la basílica de san Pedro. Ante estas legítimas dudas (acentuadas por la declaración del portavoz vaticano sobre el mismo tema: «No me resulta que el texto de la entrevista del Papa en La Repubblica haya sido revisado») Tornielli concluirá: «es necesario ser cautos en el atribuir con exactitud al Papa toda palabra individual entrecomillada».

Esa misma entrevista (real en cuanto hecho, dudosa en cuanto a la exactitud del contenido) pobló de titulares la prensa con una parte que no critica Tornielli pero que sí comentó de esta forma el director de InfoCatólica en Facebook:

La dudas sobre las entrevistas al Papa 
Leo hoy en un medio de comunicación que un obispo español:

… ha sido preguntado en la última entrevista concedida por el papa Francisco al diario italiano “La Repubblica” en la que critica a la curia vaticana al afirmar que “la corte es la lepra del Papado”.

Cito de la entrevista:

- Papa Francisco: “La corte es la lepra del papado“.

- La lepra del papado, ha dicho exactamente esto. ¿Pero qué corte? ¿Se refiere a la curia? Pregunto.

- Papa Francisco: “No, en la curia puede haber cortesanos, pero en su concepción es otra cosa…”

Señores periodistas, repitan conmigo:

A la pregunta de si con lo de la lepra se refiere a la curia, el Papa ha respondido “NO".

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Fue el profesor que me mandó el mail el que aventuró la hipótesis de tergiversaciones deliberadas. Puede ser que sí, puede ser que no. Personalmente creo que no toda la culpa la tienen los medios que tratan de presentar al Papa «a su imagen y semejanza» (imagen y semejanza de la línea del medio que lo re-presenta), como ha comentado también el arzobispo de Los Ángeles, California, a raíz de este revuelo.

¿Y qué pensar ante todo esto siendo que, como están las cosas, ahora parece que hay una polarización entre «liberales» y «conservadores» dentro de la Iglesia? Creo que es uno mismo el que se debe formar la propia opinión discerniendo adecuadamente lo que se lee y tratando de ir a las fuentes originales, recibiéndolas incluso, como están las cosas, con aquello que dice el epistolario neotestamentario: «Júzguenlo todo y quédense con lo bueno».

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Ya lo decía cierto comentarista de lengua inglesa al identificar esta situación con la imagen de una parábola, la «parábola del Papa entrevistado» (que ahora también podría llamarse, siguiendo la imagen del cartoon inicial, la parábola de las anchoas): «Un Papa salió a dar una entrevista. Y mientras hablaba, algunas de sus palabras cayeron en los medios, y los pájaros las engulleron antes de que pudieran ser escuchadas. Otra parte de sus palabras cayeron en los que no entienden su contexto. Recibieron el mensaje con alegría, pero la primera vez se les ocurrió lo difícil que sería vivir con esas palabras, su entusiasmo se secó como plantita en una sequía...».

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N.B.: Recomiendo leer mucho este texto del padre José María Iraburu por lo orientativo y oportuno que resulta (este texto en particular lo suscribo de inicio a fin). Y también puede interesar este otro texto de Sandro Magister porque aporta algunas claves de lectura que pueden servir como parte del proceso de elaboración del propio juicio en este contexto eclesial.