lunes, 27 de enero de 2014

Reflexión en torno a los porcentajes de jóvenes de entre 25 y 34 años que viven todavía con sus padres


Viendo la infografía de Eurostat acerca del porcentaje de jóvenes entre 25 y 34 años que viven todavía en casa de sus padres pensé en un aspecto no tan secundario y que dice relación con los nuevos "modelos" (más bien anti-modelos) de "familia" que se promueven hoy.

Las personas reflejadas en la infografía son quizá una de las últimas generaciones que viven con sus padres, es decir, en un hogar conformado por papá y mamá. Lo digo porque desgraciadamente cada vez es menos frecuente encontrarse con matrimonios fieles a las promesas libres que se hicieron el día que se casaron. Si a eso se añade el gaymonio, ¿cuál será el panorama que espera a las generaciones más recientes que ya ven -de facto- como "normales" ese tipo de situaciones más bien irregulares. Sumando el hecho de que los que serán jóvenes en un futuro no muy remoto, tanto en Europa como en otras latitudes de la tierra, estarán marcados por ese fenómeno del "dolce far niente" ("dulce no hacer nada") que afecta a millones de ni-ni´s (ni-ni´s= ni estudia ni trabaja) tenemos que como resultado nos puede dar un modus vivendi bastante indeseable. 

Desde luego que el panorama no se ve muy alentador pero también puede ser visto como un reto educativo para los padres de familia y, desde luego también, para los gobiernos y los educadores. Seremos la sociedad que construyamos hoy.