domingo, 16 de febrero de 2014

El estado numérico de algunas congregaciones religiosas en la Iglesia

El 31 de enero de 2013 se presentó en la sala de prensa del Vaticano el programa para el año que la Iglesia católica dedicará a la vida consagrada. Comenzará en el mes de octubre de 2014 y concluirá el 21 de noviembre de 2015. Como se indicó durante la presentación a los medios, el contexto de fondo es el 50 aniversario del decreto conciliar «Perfecta Caritatis», un texto importantísimo del Concilio Vaticano II que gira en torno a la renovación de la vida consagrada.

El tema de la renovación de la vida consagrada en la Iglesia ha sido un caballo de batalla que se remonta a los años 50´s del siglo pasado. El contexto de entonces era diferente. Hoy esa necesidad de renovación se evidencia en uno de los aspectos más sintomáticos: el numérico.

Hoy por hoy las órdenes y/o congregaciones masculinas con el mayor número de miembros son los jesuitas, seguidos de los salesianos, los franciscanos y, un poco más abajo, de los dominicos y redentoristas. Pero los años y los números dicen un poco más: en 1959 los jesuitas eran 34,293 pero para 2011 los datos oficiales eran de 17,287 miembros (llegaron a 36, 038, su pico más alto, en 1965).

Los salesianos eran 18,750 en 1959. Llegaron a los 20,423 en 1973 pero para 2011 la cifra oficial era de 15,573. Los franciscanos menores eran 26,320 en 1958 y 14,123 en 2011; los franciscanos conventuales eran 4,170 en 1958 y 4,289 en 2012; los capuchinos eran 15,138 en 1958 y 10,786 en 2011 (las tres familias franciscanas juntas son la más numerosas si se les considera en conjunto). Los dominicos eran 8,729 en 1958 y 4,459 en 2011. Los benedictinos eran 11,500 en 1959 pero para 2011 eran sólo 7,528; los claretianos eran 3,356 en 1959 pero para 2011 son 3,017; los agustinos eran 3,847 en 1973 pero para 2011 eran 2,804; los maristas eran 8,181 en 1973 y 3,746 para 2011; los marianistas eran 3,110 en 1959 y 1,315 en 2011; los lasallistas eran 14,517 en 1973 y 4,897 en 2011. Finalmente, los redentoristas eran 8,312 en 1959 y en 2011 5,338.

Si nos centramos en los religiosos profesos que no son sacerdotes las estadísticas evidencian una disminución considerable: si en 1978 eran 75,802 para 2011 la cifra era de 55,085 (en 2005 se llegó a 54,708, por lo que dentro de la caída se puede advertir un leve incremento).

El panorama numérico de la vida religiosa femenina es también elocuente: en 1978 había 990,000 monjas mientras que para el 2011 la cifra era de 713,206: 39% residía en Europa, 27% en América; 23% en Asia; y 9,5% en África. Fue en estos últimos dos continentes donde se registraron aumentos en el número de vocaciones tanto masculinas como femeninas.

No obstante la precipitación a la baja en cuanto a números se refiere, un caso extraordinario de especial relieve lo suponen las monjas y monjes de clausura donde pareciera que el invierno vocacional no ha llegado. Varios ejemplos: en 1973 las clarisas eran 1,020 en todo el mundo. Para 2012 eran 6,799 (llegaron a ser 8,179 en el año 2000). Caso análogo es el de órdenes estrictas en sus reglas. En 1973 los cartujos eran 457 monjes; para 2011 eran 316. Los monjes cistercienses eran 1,623 en 1959; para 2011 eran 1,709; los carmelitas descalzos contaban 4,263 miembros en 1959; para 2011 bajaban bastante poco en comparación con otras órdenes y se quedaban en 3,982 religiosos.

Finalmente está el caso de dos congregaciones jóvenes que han experimentado un fenómeno inverso: los legionarios de Cristo eran 303 en 1966; para 2011 el número de miembros ascendía a 1,978 (si bien para 2012 la cifra oficial era de 1,888); los combonianos eran 1,745 en 1973 y para 2011 eran 1,728.

Dentro del programa para el «Año de la vida consagrada» está previsto un encuentro internacional en Roma para jóvenes religiosos, religiosas, novicios, profesos temporales y perpetuos, un congreso internacional de teología de la vida consagrada dedicado al tema «Renovación de la vida consagrada a la luz del Concilio y perspectivas de futuro» y una exposición internacional sobre la vida consagrada.

En ese contexto también la Iglesia revisará diversos documentos para actualizar su disciplina: por ejemplo el texto «Mutuae relationes» que regula las relaciones entre obispos y religiosos en la Iglesia, la actualización de la instrucción «Verbi Sponsa» que aborda la autonomía de las religiosas dedicadas a la vida contemplativa y una nueva Constitución Apostólica sobre la vida contemplativa (la última, «Sponsa Christi», data del tiempo de Pío XII, es decir, de 1950). También se habla de dos nuevos documentos: uno sobre la vida y misión de los religiosos y otro sobre la gestión de bienes por parte de personas consagradas.