viernes, 28 de marzo de 2014

Al Papa Francisco no le da pena confesarse y lo hace a plena luz del día en un confesionario del Vaticano

Papa Francisco confesándose en la basílica de san Pedro en el Vaticano.
El programa preveía que Papa Francisco iría al confesionario que tenía asignado en la basílica de san Pedro para confesar a varias personas en el contexto de una jornada dedicada en la Iglesia al sacramento de la confesión. Pero antes de meterse al confesionario fue él mismo quien quiso irse a confesar, de modo imprevisto y espontáneo (en el video que compartimos más abajo puede verse la cara de sorpresa del maestro de ceremonias que ve cómo se escabulle el Vicario de Cristo y le deja esperando).

Ese mismo día, unas horas antes, el Santo Padre había recibido a los participantes en el curso anual de la Penitenciaria Apostólica. Tratándose de futuros sacerdotes o jóvenes sacerdotes, les recordó que "el protagonista del Sacramento de la reconciliación es el Espíritu Santo", subrayando también el deber de dar generosamente la reconciliación a los penitentes y dejándoles una tarea: que en cada parroquia los horarios de confesión estén muy visibles para que los fieles puedan verlos.

Ya en una catequesis durante la audiencia general del miércoles había hablado sobre el sacramento de la reconciliación: puede leerse «Pero, padre, ¡me da vergüenza!»: la confesión explicada por el Papa Francisco en 5 párrafos.  

Comparto a continuación la primera imagen que puse en la fanspage de Facebook con el comentario que sintetiza la que la foto refleja: "No creó que el Papa tenga unos pecadotes... pero la confesión no es para confesar grandes cosas (aunque también) sino para crecer en ese amor y amistad con Jesús. 

 






Y aquí más fotos:


Después el Papa se puso a confesar él mismo:



Jorge Enrique Mújica, LC, en Google+.