viernes, 6 de junio de 2014

Niño afgano lanza piedras a los que lapidaron a su mamá

En países donde la sharia, la ley islámica, es también la ley del Estado, se llega a aplicar la lapidación de las mujeres adúlteras. En la inmensa mayoría de los casos se trata de situaciones en que esas mujeres -más que adúlteras- fueron obligadas a mantener relaciones sexuales pero, dada la visión islámica de superioridad del hombre respecto a la mujer, es en definitiva a ésta a la que se culpa y penaliza.

El dramatismo de la imagen aquí reproducida estriba ya no sólo en ver a una mujer muerta a causa de la lapidación sino, sobre todo, en el gesto de amor del pequeño hijo que, impotente, responde también con piedras a los asesinos de su madre inerte.

La escena recuerda aquel pasaje de la vida de Jesús donde una mujer fue encontrada en adulterio y se le iba a apedrear dado que eso prescribía la ley judía para ese tipo de mujeres. Para poner a prueba al Señor le presentan a la mujer adúltera. Jesús sabe dar la respuesta correcta: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

La mujer salvó la vida y tuvo una conversión de vida gracias al encuentro con Jesús. Jesús supera el legalismo y apunta a la transformación de la existencia del pecador por la superación del pecado a partir de su misericordia. Y esa es la visión cristiana que permea el modo de afrontar al pecador. Ciertamente, en el cristianismo, a diferencia del islam, tanto hombre como mujer están al mismo nivel. Es todo esto lo que nos hace ver de modo repulsivo una escena como la que acompaña este post. Como se ve, no es lo mismo una religión que otra.