lunes, 8 de septiembre de 2014

El estado numérico de la educación católica en el mundo


Ninguna otra institución en el mundo tiene en sus manos tan elevada cantidad de alumnos en sus aulas. Los últimos datos oficiales de 2011 muestran que las instituciones educativas de la Iglesia católica forman a más de 57 millones de estudiantes.

El continente donde las escuelas católicas tienen más alumnos es África: 22,129,566 hasta 2011. Le sigue Asia (14,086,827), América (11,734,123), Europa (8,468,014) y finalmente Oceanía (1,194,406). Comparando esas cifras correspondientes a 2011 con las de 2008 se aprecia una tendencia general de crecimiento que en términos globales supone un aumento de 2,950,383 unidades (en 2008 había 54,662,553 estudiantes y para 2011 la cifra era de 57,612,936 unidades). Sin embargo, no todos los continentes experimentan una tendencia a la alza: en el mismo periodo de tiempo -2008 a 2011- África y Asia ven un aumento de dos millones de estudiantes, América de 1,8 millones y Oceanía casi de casi 47 mil mientras que Europa decrece en -177,918 estudiantes.

Que la tendencia predominante es de crecimiento queda reflejado también en la cantidad de planteles de estudio. Todos esa cantidad de estudiantes a los que se ha aludido se reparten en las 209,670 instituciones de educación de nivel básico, medio y superior con las que cuenta la Iglesia católica en los cinco continentes (datos de 2011).

África es el continente donde más instituciones educativas católicas hay con 62,082 planteles. Le siguen América con 52, 386, Europa con 49,876, Asia con 39, 896 y finalmente Oceanía con 5,430 centros.

El último reporte numérico sobre la cantidad de instituciones católicas por continente antes del de 2011 es de 2008. Una comparación entre ambos años muestra que África es el donde más escuelas católicas se han fundado (+4,695 sedes), seguida de América (+2,963 sedes) y Oceanía (+ 219 sedes). Y aunque en términos generales la tendencia es de crecimiento (+6,273 de 2008 a 2011 a nivel mundial) hay dos continentes donde se ha experimentado un decrecimiento: Europa pasó de 51,065 instituciones en 2008 a 49,876 en 2011 (-1,189) y Asia de 40,311 en 2008 a 39,896 en 2011 (-415).

Todos estos datos estadísticos, las alzas y bajas, pueden ser leídos desde una óptica mesurada: por una parte queda claro que la Iglesia católica es la que más hace por llevar educación a continentes donde incluso los gobiernos locales parecen mostrar cierta incapacidad para llevar adelante ya no sólo construcciones sino, sobre todo, programas educativos. Es en esos mismos continentes donde a pesar de haber menos infraestructura más alumnos se registran. Es también en esos continentes donde todavía no se da lo que sí sucede en otros continentes: el invierno demográfico. En líneas generales se advierte un alta estima por la educación específica que brinda la Iglesia católica en sus instituciones educativas.


Los números también plantean una pregunta no menos relevante y urgente especialmente para la misma Iglesia: ¿por qué teniendo en sus manos la posibilidad de formar a tal cantidad de personas (no sólo en conocimientos sino también para la vida) las instituciones educativas católicas no logran llevar a sus estudiantes a un encuentro con Cristo cuyo culmen puede concretarse en una sintonía entre la doctrina que inculcan y la manera de vivir de sus estudiantes?