lunes, 15 de septiembre de 2014

La familia es el fundamento de una buena economía, comprueba Premio Nobel de economía


Ante los constantes ataques que está padeciendo la institución familiar, varias disciplinas humanas y científicas han publicado resultados importantes que dejan ver la incidencia negativa que tiene en la sociedad las legislaciones que la desprotegen.

Una de esas ciencias, cuyas investigaciones y resultados se conozcan tal vez menos, es la economía. Desde hace varios años Gary Stanley Becker, premio Nobel 1992 en esa rama, ha venido evidenciando que la familia es el fundamento de una buena economía. ¿Cómo justifica esta afirmación?

Becker parte de tres conceptos y principios básicos de la economía:

A) Los agentes económicos: personas y organizaciones que buscan intercambiar bienes entre sí para obtener beneficios;

B) el mercado: lugar donde se realiza el intercambio de bienes entre agentes; y

C) los factores de producción (tierra, trabajo y capital): aquellos con los cuales se elaboran bienes que los agentes necesitan (por ejemplo, si el bien fuera el maíz, la cantidad de tierra sería lo que le conferiría valor, el capital sería la maquinaria que interviene en el proceso productivo y el trabajo la actividad humana que interviene en el proceso).

Una vez repasados esos pilares, Gary Becker se pregunta por qué se busca producir bienes e intercambiarlos. La respuesta es sencilla: todos los hombres tienen necesidades y buscan satisfacerlas obteniendo utilidades. Es precisamente a lo que satisface una necesidad a lo que el hombre le otorga un valor y así se genera la riqueza. Sin embargo, piensa Becker, los recursos disponibles son limitados y las necesidades son ilimitadas. ¿Qué hace el hombre? Busca la eficiencia, mayor riqueza a menor costo, es decir: los individuos buscan maximizar su bienestar (pero viven en sociedad y son parte de un grupo mayor), la sociedad busca maximizar su utilidad (pero no es lo mismo que lograr misma utilidad para cada uno). Y así explica las diferentes clases socioeconómicas.

¿Cómo fundamenta Gary Becker su investigación? Becker parte del campo de los factores de producción. Considera que hay un cuarto factor de producción de mayor relevancia que los otros tres (tierra, trabajo y capital) para producir bienes, el capital humano. ¿Qué entiende Becker por capital humano? Todas aquellas habilidades y cualidades humanas que la persona tiene al nacer, que va acumulando durante la vida y que contribuyen a que realice su trabajo de manera más eficiente, aumentando su productividad. Así el premio Nobel logra poner a la persona como centro de la economía y es justamente aquí donde familia y economía se enlazan.

La economía sostiene que la sociedad busca maximizar utilidades y bienestar a lo largo del tiempo. ¿Cómo se logrará? Haciendo que el país incremente año con año su riqueza. ¿Pero cómo sucederá esto? Haciendo eficiente el proceso generador, el proceso de producción e intercambio. Y es concretamente en este paso donde la familia, como organización humana básica y fundamental, puede hacer que se logre esa eficiencia. Repasemos por qué.


1. La familia realiza una gran inversión en capital humano
Esta inversión la efectúan los padres en sus hijos en áreas como la salud o la educación, por ejemplos. La inversión es grande y, desde la perspectiva económica, el beneficio que a ellos les produce es muy bajo. Nadie más la haría sino los padres, ni aun el gobierno. De hecho, esta inversión implica una renuncia a otros bienes materiales (coches, viajes, etc.). En palabras de Becker, los padres realizan todo eso porque son “altruistas” y le dan un valor superior a ese altruismo que a cualquier otro bien.

2. La sociedad no crece ni se desarrolla si no invierte en capital humano
Si no hubieran papás interesados en el bienestar de sus hijos, no se hubiera dado un desarrollo económico como el que sucedió en Estados Unidos cuando, a mediados del siglo pasado, muchos padres enviaron a sus hijos a universidades en lugar de ponerlos a trabajar desde jóvenes. Esto posibilitó el que ese país se desarrollase pues el capital humano fue óptimo.

Con esas dos constataciones, Gary Becker justifica la existencia de la familia y su carácter de indispensable desde un punto de vista y argumentación exclusivamente económico. Pero no es todo. A partir de las implicaciones y consecuencias positivas del nexo economía-familia, Becker profundiza en el tema de la familia. Presenta el matrimonio como una ganancia donde tanto el hombre como la mujer obtienen un beneficio mayor que el que tendrían permaneciendo solteros. Parte de esa ganancia son los hijos.

Becker defiende que los hijos son una de las razones por las que una pareja desea casarse. Y recuerda, desde la óptica de la economía, que son considerados un bien durable por los padres, pues aunque en cierta núbil edad no producen nada, en un futuro sí lo harán. Por eso Becker se permite afirmar que es necesario que los matrimonios tengan hijos pues únicamente así garantizan que el crecimiento económico de un país se prolongue. Desde este punto de vista se entiende una afirmación lapidaria del Nobel: un país sin personas no contará con el capital humano ni con la mano de obra necesaria para seguir generando riqueza. Sólo con familias numerosas se puede resolver el problema de la pobreza en el mundo.

Otra afirmación de importancia en relación con la familia es la incidencia negativa que desde el punto de vista económico tiene el divorcio en la sociedad. ¿Por qué una persona busca divorciarse? Porque ve en ello un beneficio. Pero, ¿realmente lo es? Becker deja ver que esa concepción del divorcio es errónea pues provoca serios daños tanto en individuos como en sociedad.

Cuando una pareja se divorcia los principales afectados son los hijos. Se ven afectados emotivamente y psicológicamente y esto repercute en la productividad. Pero no es todo. Los antes cónyuges se ven también afectados provocando que el Estado intervenga destinando recursos, antes eficientemente asignados. De ahí que el divorcio sea una lacra y que deba ser legislado como irrevocable mediante leyes.

Considerar el papel y valor de la sociedad desde el punto de vista de la economía, puede enriquecer y arrojar más luz en orden a una concientización que puede lograr dos cosas: reforzar la convicción de apoyo a la misma o tambalear la postura contraria a ella. Gary Becker pone en la mesa la urgente necesidad de apoyar y poner la debida atención que merece la familia.