martes, 14 de octubre de 2014

El niño de 11 años con ébola que enfrenta su enfermedad con alegría


Se llama Mamadee, es de Liberia (África), tiene 11 años y tras tres pruebas médicas se le ha diagnosticado ébola. ¿Cómo enfrenta su enfermedad? Con alegría. Ya lo dice el refrán: al mal tiempo buena cara.

   

Más información (extraída de Teinteresa.es):
Tanto los pacientes como el personal médico se ha enamorado de él. Mamadee es la estrella del centro de tratamiento de Ébola en Foya, en Liberia.

Cuando Mamadee llegó al centro por primera vez el 15 de agosto, los análisis dieron negativo por Ébola y fue dado de alta. Tras pasar la noche en una pensión, su pueblo, Sarkonedu, queda demasiado lejos, desarrolló algunos síntomas y fue readmitido al día siguiente. Presentaba varios síntomas: náuseas, fiebre, dolor muscular, cansancio intenso, dolor abdominal y diarrea.

"Era un claro paciente Ébola," explica la doctora de MSF Roberta Petrucci. "Sólo la ictericia nos hizo dudar." Los médicos trataron a Mamadee con multivitaminas, paracetamol, solución de rehidratación oral, antibióticos y medicamentos antipalúdicos, porque Mamadee también había dado positivo por malaria.

El 20 de agosto, el segundo resultado de la prueba del Ébola resultó como se esperaba: positivo por virus de Ébola. Lo único que no encajaba en la imagen era que, mientras tanto, el joven Mamadee ya se sentía bien y andaba corriendo por ahí.

"No podíamos creerlo", dice la Dra. Petrucci. "Pensamos que debía haber sido un error." Cuando el personal médico realizó otro análisis de sangre pocos días después, se dieron cuenta de que no había habido ningún error. Mamadee todavía daba positivo por el virus.
"El laboratorio normalmente no comete errores", declara Roberta Petrucci. "Y sobre todo dos veces seguidas con el mismo paciente." Así que, a pesar de que Mamadee parecía no tener síntomas podía, teóricamente, infectar a otros. "No teníamos otra opción que no fuera mantenerlo en el centro para pacientes de MSF ya que el resultado seguía siendo positivo", dice Roberta.