martes, 14 de octubre de 2014

El sínodo de la confusión y del lifestyle ecumenism (que iba a hablar sobre la familia)


La confusión marca el sínodo sobre la familia. Es parte del diagnóstico -lamentablemente cierto- de Javier Lozano en Libertad Digital. El veredicto viene a raíz de lo suscitado tras el resumen leído por el Card. Peter Erdó, arzobispo de Budapest, el lunes 13 de octubre de 2014 en presencia del Papa y que soltó la retahíla de titulares que venían a decir o sugerir que la Iglesia cambiaba su postura en torno a las uniones gays.

El sínodo extraordinario sobre la familia (5 a 19 de octubre de 2014) concluyó su primera etapa con la relación posterior a las intervenciones que durante la primera semana ofrecieron más de 200 personas. El documento de esta primera etapa (técnicamente llamado Relatio post disceptationem) es un resumen de todo lo dicho en las asambleas plenarias dentro del aula sinodal. Dado que el Card. Erdó es el relator general el documento intentó recoger lo dicho y no es más que un documento con valor de un instrumento de trabajo para la segunda etapa del sínodo extraordinario: la de los círculos menores en los que se continuará discutiendo a partir de esa relación.

La relatio post disceptationem trata puntos más bien problemáticos, especialmente -y es en el que nos queremos centrar aquí- donde se menciona a las parejas homosexuales. Dice textualmente:
52. Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños.
Este fue el apartado (especialmente lo destacado en negrita) que llevó a la prensa a poblar con titulares sus respectivos medios.

Por la tarde del mismo lunes 13 de octubre el periódico Il Foglio adelantaba algunos extractos de la entrevista que realizó al Card. Leo Burke (publicada íntegra al día siguiente) y en la que el presidente del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica ponía claras las cosas: se ha creado la impresión de que todos piensan así cuando en realidad hay un grupo bastante consistente de obispos que no apoyan la orientación "de apertura" que están imprimiendo algunos al sínodo. Hablando concretamente sobre los briefing que a diario se ofrece a periodistas en la Sala de Prensa del Vaticano no duda en afirmar:
No se cómo se concibieron los briefing pero algo no funciona bien si la información es manipulada de manera que se da relieve sólo a una tesis en lugar de reportar fielmente las varias posiciones expuestas. Esto me preocupa mucho porque un número consistente de obispos no acepta las ideas de apertura, pero pocos lo saben. (...) Todo esto debe acabar porque provoca un grave daño a la fe. Obispos y sacerdotes me dicen que ahora muchos divorciados vueltos a casar piden ser admitidos a la comunión porque lo quiere el Papa. En realidad, tomo nota que, por el contrario, hasta ahora el Papa no se ha pronunciado sobre la cuestión.
Que la relatio (puede verse en video en este enlace; nótese al final quiénes aplauden y quiénes no) no contó con un apoyo unánime se puede advertir por la cantidad de cardenales (41) que después de la misma la contestaron: Pell, Ouellet, Filoni, Dolan, Vingt-Trois, Burke, Rylko, Scola, Caffarra, Müller (quien no ha reparado en llamar la relación como "vergonzoza") entre otros. La secretaría del sínodo tendría que verse en la necesidad de informar que:
Durante la undécima Congregación General tuvo lugar la presentación en el Aula de la Relatio post disceptationem, leída por el Relator General, el cardenal Péter Erdő.

Poco después, comenzó el debate libre de los Padres Sinodales. En general, la Relatio post disceptationem ha sido apreciada por su capacidad de "retratar" adecuadamente las intervenciones de estos días en el Aula, captando el espíritu de la Asamblea y destacando la acogida como tema principal de los trabajos. 
Del documento, se dice, emerge el amor de la Iglesia por la familia fiel a Cristo, pero también su capacidad de estar cerca del ser humano en cada momento de su vida, de comprender que, detrás de los desafíos pastorales, hay muchas personas que sufren. La mirada del Sínodo - se ha reiterado - tendría que ser la del pastor que da la vida por sus ovejas, no la del que las juzga a priori.  
Además, dado que la Relación recoge diversos puntos de vista para proporcionar una base de trabajo a los Círculos menores, se han sugerido algunas ideas adicionales. Por ejemplo, teniendo siempre presente que la Iglesia debe acoger a los que atraviesan por dificultades, sería bueno hablar más de las familias que se mantienen fieles a las enseñanzas del Evangelio, animándolas y dándoles las gracias por el testimonio que ofrecen. Del Sínodo debería emerger más claramente que el matrimonio indisoluble, feliz, fiel para siempre, es hermoso, es posible y está presente en la sociedad, evitando así de centrarse principalmente en las situaciones familiares imperfectas.

También se ha hablado de acentuar más el tema de la mujer, de su tutela y su importancia para la transmisión de la vida y de la fe; de integrar alguna reflexión sobre la figura de los abuelos en el hogar; de incluir una referencia más específica a la familia como "Iglesia doméstica" y a la parroquia como una "familia de familias", así como a la Sagrada Familia, como modelo de referencia. En este contexto, también se ha tratado de cómo valorizar la perspectiva misionera de la familia y de su anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo.

Es necesario profundizar y aclarar la cuestión de la "gradualidad’’, que podría dar origen a una serie de confusiones. Por ejemplo, en cuanto al acceso a los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar, se ha dicho que es difícil aceptar excepciones sin que, en realidad, se conviertan en una regla común.


Asimismo se hizo notar que la palabra "pecado" no está casi presente en la Relatio. Y también se recordó el tono profético de las palabras de Jesús, para evitar el riesgo de conformarse a la mentalidad de este mundo.

En relación a los homosexuales se puso de relieve la necesidad de aceptación, pero con la prudencia adecuada, con el fin de no crear la impresión de una evaluación positiva de esa orientación por parte de la Iglesia. La misma atención se solicitó por cuanto respecta a las convivencias.

Igualmente se apuntó a la necesidad de reiterar la importancia del sacramento del Bautismo, que es esencial para comprender plenamente la sacramentalidad del matrimonio y también su ser un "ministerio" en el anuncio del Evangelio.

En cuanto a la agilización de los procedimientos para las causas de nulidad matrimonial, ha suscitado alguna perplejidad la propuesta de dar más competencias al obispo diocesano, cargando así demasiado peso sobre sus hombros. Se ha solicitado una reflexión más profunda y articulada sobre los casos de poligamia - en especial los de aquellos que se convierten y quieren recibir los sacramentos - y sobre la difusión de la pornografía (de forma particular en la web) que representa un riesgo real para la unidad familiar. Por último, en relación con la apertura a la vida por parte de las parejas, se hizo hincapié en la necesidad de abordar con más detalle y decisión no sólo el tema del aborto, sino también el de maternidad subrogada.
En el briefing del martes 14 la ruptura con la línea filo kasperiana y filo fortiana (el párrafo sobre los homosexuales se atribuye al obispo Bruno Forte, secretario especial del sínodo) seguida en la relatio fue más contundente: el Card. Napier lo expresó de tal manera que la cuenta de Twitter de la Sala de Prensa de la Santa Sede no pudo menor que recogerla (horas antes el Card. Napier había ido un poco más allá con otras afirmaciones en esa misma línea desde su cuenta personal de Twitter):



Video íntegro con las intervenciones de los Card. Napier y Filoni en la rueda de prensa.
Lo mejor son las preguntas finales de los periodistas donde se evidencia que no se está de acuerdo 
con las tesis filo kasperianas y filofortiana.

Para ese momento el director de la Sala de Prensa ya había tenido que emitir un comunicado oficial a nombre de la secretaría del sínodo para los obispos:
La Secretaría General del Sínodo, tras las reacciones y discusiones originadas por la publicación de la Relatio post disceptationem, y al hecho de que se le haya atribuido un valor que no corresponde a su naturaleza, reitera que dicho texto es un documento de trabajo, que resume las intervenciones y el debate de la primera semana, y que ahora se propondrá a la discusión de los miembros del Sínodo reunidos en los Círculos menores, según lo previsto por el mismo reglamento del Sínodo. El trabajo de los Círculos menores se presentará a la Asamblea en la Congregación general matutina del próximo jueves, 16 de octubre.
Circulaban también para entonces una declaración extraoficial del presidente de los obispos católicos polacos contra la relatio, un artículo del Card. Ruini (ex vicario del Papa para la diócesis de Roma) mostrando perplejidades, y una multitud de artículos contra lo leído por el Card. Erdó (Iraburu, Longenecker, George Weigel, John Allen, y un largo etcétera).

¿Conclusión? El sínodo extraordinario versaba sobre a familia. Al final la impresión parece ser la de que muchos de los convocados no lo sabían y que ha derivado en eso que Allen ha tenido a bien denominar lifestyle ecumenism (ecumenismo de los estilos de vida) Lo decía también muy bien Giovanni Tridente en su cuenta de Twitter: "La confusión en el sínodo no es toda y sólo culpa de los medios".