lunes, 8 de diciembre de 2014

Navidad: nacimiento destruido a macanazos, vírgenes quemadas y pintadas, altares profanados... Fotos de la presencia del mal y una pregunta sobre qué hacer

Navidad había sido por mucho tiempo un periodo de paz, de reconciliación y de amor. Al recordarnos el hecho más importante de la historia de la humanidad (la encarnación y nacimiento de Dios) y el motivo por el cual pasaba (amor a los hombres), resultaba más bien difícil no experimentar -incluso no siendo cristiano- un mínimo de respeto. Pero el odio que reina en muchos corazones cada vez se expande más y más hasta llegar a considerar "ofensivo" lo que debería ser considerado en realidad el fundamento de la convivencia: el respeto que supone creer en un Dios que ama y por amor toma carne y se hace humano.

Antes de seguir le recomiendo dejar de ver este post porque lo que voy a poner no resulta nada agradable. En la misa de Navidad del año pasado -2013- en la catedral de Colonia, encima del altar donde sucede el milagro más grande del universo (la transustanciación), una mujer semi desnuda se subió encima del altar con un letrero en el pecho: "dios soy yo". Esa mujer pertenece al colectivo feminista FEMEN.


Un año después, en diciembre de 2014, el mismo grupo de feministas interpreta una escena sumamente triste: destruyen a macanazos un nacimiento en la ciudad belga de Bruselas:





En una localidad andaluza (España) no se ven a los autores pero si los resultados de sus desmanes: la imagen de la Virgen de la Piedad quemada:



Y en otra parte del mundo, en Chile, podemos ver esto otro:




Perdón por la confianza pero no les puedo negar que ante todo esto la reacción ha sido de un tremendo coraje en un primer momento. ¿Por qué hacen esto, por qué le hacen esto a lo que más amamos y precisamente en este periodo del año? ¡Y el sacrilegio del desnudo en plena misa, encima del altar donde el pan se convierte en Dios...! Y doy gracias de no haber estado ahí en ese momento. No sé qué habría hecho... Y al pensarlo con calma me viene a la cabeza una y otras vez lo que hubiera hecho Jesús: poner la otra mejilla. No fue un mero decir visto que no sólo puso la mejilla sino todo su cuerpo en la cruz. Y fue desde esa cruz donde pidió a su Padre: "perdónalos porque no saben lo que hacen". Y así encuentro un poco de luz. No sé qué hubiera hecho pero sí sé qué debo hacer en este momento: orar por los que nos odian y persiguen.