sábado, 6 de diciembre de 2014

Seminaristas en internet: 7 maneras de habitar la web


Por la tarde (hora de Roma) del sábado 6 de noviembre de 2015 participé en el así llamado "1er Encuentro on line de Seminaristas" organizado por la Red Mundial de Seminaristas. Una de la preguntas formuladas concretamente a mí fue una relacionada con la manera como un seminarista debe dar testimonio en la red.

Dado que se trataba de un encuentro que veían personas desde diferentes partes del mundo no quise ponerme pesado y ofrecer una respuesta concienzuda pero aburrida así que ofrecí seis tipologías de presencia de seminaristas en internet (he agregado una más que me ha vino después a la mente, por eso el título lo recoge):

1. El seminarista barroco: 
Se caracteriza por compartir imágenes de santos, cadenas de oración, profecías de vírgenes y videntes, etc. Su muro o time line es lo más parecido a una iglesia barroca donde hay santos y detalles religiosos por todas partes. Y obviamente una iglesia barroca te impacta positivamente en un primer momento pero, en muchos casos, uno se da cuenta de la exageración de ese estilo de arte que, por lo demás, es de otra época.

2. El seminarista agnóstico:
En su vivir digital actúa como si Dios no existiera. Su identidad no es ya no sólo la de un seguidor de Jesucristo sino tampoco la de cualquier "cristiano de a pie".

3. El seminarista ogro:
Se pelea con todos y por cualquier motivo. Regaña y vuelve a regañar. Y si así es de seminarista, ¡cómo será en el confesionario!

4. El seminarista laxo:
Es tan "misericordioso" que el pecado ya es cosa superada, la moral católica no existe y basta con ser buenos... la santidad es un producto de lujo que, por lo demás, está pasado de moda. Ha dicho adiós a la exigencia y, comprensiblemente, el primero en no exigirse es él mismo.

5. El seminarista showmen:
Todo lo que comparte es para exhibirse: se cree la "Lady Gaga" del seminario. Ha olvidado dónde termina lo privado y lo público, concibe su vida como un espectáculo y a sus "amigos" como fans y seguidores.

6. El seminarista fundamentalista
Anatemiza a todo aquel que no piensa como él. No acepta comentarios que le contradigan. Es el "Papa" de su perfil de Facebook. Nunca se equivoca, son los demás quienes siempre están equivocados. Trata siempre los mismos temas y si alguien no piensa como él es tachado de pecador destinado al infierno. No acepta la crítica.

7. El seminarista normal

Sabe quién es y vive como tal. Sabe que no se trata de compartir contenidos específicamente religiosos sino de compartir su vida con lo que esa vida supone: coherencia y autenticidad. Más que una determinada línea de contenidos comunica opciones acordes a quien es. Sus juicios corresponden al Evangelio y sabe escuchar y hablar cuando corresponde. Es consciente de que si alguien le sigue es porque en realidad están siguiendo a Cristo. Todo buen resultado lo remite a Él. Las personas son concebidas como eso: como personas, no como números. Y algo muy importante: ¡sabe estar feliz y alegre! Lo refleja con sus palabras, con sus fotos y los enlaces que recomienda. Sabe que estar alegre es la cosa más seria que puede hacer.

Por cierto, el video completo del encuentro se puede ver aquí: