miércoles, 4 de marzo de 2015

Programa anti católico sobre celibato sacerdotal en horario estelar en tv colombiana a modo de desquite por el no rotundo al homosexualismo


A mediados del mes de febrero de 2015 la Corte Constitucional de Colombia dijo no a las adopciones por parte de personas del mismo sexo. Los meses inmediatamente anteriores supusieron una ingente derrama de recursos por parte del colectivo gay para inclinar la balanza a su favor. La Iglesia aportó su voz al debate social y, al llegar la resolución final, los gays le han pasado factura. Lo han hecho -indirectamente- con el programa de televisión emitido en horario estelar en Caracol TV en el que se han ensañado con la Iglesia manchando su imagen al explotar temas relacionados con los abusos sexuales, el celibato, las finanzas, etc. Por eso traigo aquí un artículo de opinión del P. Fernando Morales, L.C., aportando ideas a este tema. Aunque se trata de un tema "local", que afecta a Colombia, en realidad sigue un patrón global: programas de este corte que suelen aparecer en la televisión tocando morbosamente los temas que tratan en relación a la Iglesia.

Antes de pasar al artículos les invito a firmar la petición de Citizen Go pidiendo seriedad y respeto: enlace

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Que tiren la primera piedra
por P. Fernando Morales LC

Reproducimos el artículo del P. Fernando Morales LC, sobre el ataque del canal Caracol contra la Iglesia Católica y el papa Benedicto XVI.

Una de las maneras más bajas de agredir a un adversario es divulgar sus fallos; rebuscar en su intimidad hasta encontrar algo suficientemente vergonzoso que sirva para denigrarlo y desprestigiarlo, de modo que todos sus argumentos pierdan credibilidad y quede neutralizado.

Apenas una semana y media después del veredicto contrario a la adopción por parte de parejas homosexuales, el canal Caracol se lanzó a morder fuertemente la yugular de la que, en este caso, fue la principal defensora de los derechos de los niños huérfanos: la Iglesia Católica.

Con gran alegría y lujo de detalles narraron su recopilación de escándalos, de lo más variopinta. Desde pecados sexuales hasta confusas referencias al mal llamado “banco del Vaticano”. Cualquier cosa era útil para lograr el cometido.

Igual que entrevistar a una exesposa resentida para que narre de manera “objetiva” sus recuerdos del exmarido, así fue la selección de personajes resentidos con la Iglesia, sacerdotes y seminaristas expulsados, periodistas que han saltado a la fama gracias a escándalos eclesiásticos y otros individuos similares. De ese modo lograron conseguir un cúmulo de referencias sobre lo que nadie parecía saber: que también algunos sacerdotes son incoherentes y cometen tristes pecados.

Uno de los entrevistados incluso afirmó haber contado siete mil sacerdotes gay, pero desgraciadamente no nos reveló la técnica que usó para dicho cálculo. Otro aseveró que algunos sacerdotes “castigan duramente a los homosexuales”, pero tampoco nos describió las torturas.

El programa me recordó mucho a aquellos fariseos que, en cierta ocasión, presentaron en público, ante Jesús, a una adúltera sorprendida in fraganti. Publicaron su pecado y se enorgullecieron de poder humillarla ante el pueblo. Eso les hacía parecer más santos. Sin embargo, Jesús ignoró a los acusadores, y luego los hizo avergonzarse.

¿Qué sentirá ahora el Señor al ver a su propia Esposa, santa y pecadora, desnudada y humillada en público mientras sus acusadores festejan y alardean, blandiendo muy altas las evidencias encontradas, a la vez que las ponderan y exageran, sin dejar posibilidad alguna de defensa propia?

Esa parecía ser la actitud de las presentadoras. Mientras por sus dientes escurría abundante la sangre de su presa, parecían saborear una victoria sinigual. Y una alegría semejante se dejó ver quizá en muchos televidentes, mientras encontraban suficientes motivos para desembarazarse de la moral católica.

A pesar de ello, hemos de decir que no todo es malo en torno a este triste suceso. Porque es una nueva ocasión para impulsar, una vez más, la purificación de la Iglesia.

Ciertamente el programa “olvidó” mencionar que la grandísima mayoría de los sacerdotes son fieles a su vocación y se dedican al servicio abnegado. Pero aun así es necesaria una purificación mayor en la Iglesia, por amor a Dios y por amor a las almas. Y esta es una oportunidad cuaresmal estupenda.

Sólo nos queda orar por aquellas numerosas personas sencillas que ven tambalear su fe, esa fe que es lo único que tienen y que tal vez hoy sienten perder en medio de tanta confusión.

Y aquí un buen programa de TV en respuesta al "reportaje" de Caracol TV.